La meta es el olvido.
Yo he llegado antes.
Jorge Luis Borges – “Un Poeta Menor”
Hubo un tiempo en el que la comunidad de blogs sobre biblioteconomía y documentación era fácilmente identificable al consistir en un puñado de blogs, su mayoría compuestos por profesionales o estudiantes de esta profesión, que se reconocían como miembros y se enlazaban mutuamente como vínculo cohesionador. Por aquel entonces, la mayoría de los bloguers participaba activamente en las conversaciones que se proponían aportando sus comentarios afianzando ese sentimiento comunitario. Pero la blogosfera creció y con ella nuevos miembros se fueron agregando, al principio, al igual que aquel núcleo primitivo, se trataba de profesionales y estudiantes, más algún profesor atraído por el fenómeno weblog, pero muy pronto los límites establecidos e identificables por aquella comunidad se fueron emborronando hasta que casi se hicieron imperceptibles.
Los biblioblogs, o como se auto-definieron en un primer momento blogs o bitácoras bibliodocumentaloides, se percataron que sus fronteras se deshilachaban, que aquellos que aceptaban dentro de su comunidad no se sentían identificados en ella, que los que querían ser miembros en ella no cabían… Muy pronto, algunos quisieron detenerse ante esa comunidad y estudiarla, se escribieron los primeros artículos sobre ella que recibirían sus correspondientes críticas, buenas o malas seguramente todas interesantes, desde dentro y desde fuera ya que en esta comunidad todos tienen voz. A todos se les escucha.
Pero como toda comunidad viva sufre continuamente transformaciones desde todas sus partes constitutivas. Así, dispone de un núcleo central de blogs, que denominamos concentradores, que recibe la mayoría de reconocimientos (enlaces), mientras que en su entorno se distribuyen los nodos que reciben un número menor de enlaces desde otras bitácoras. Además, surgen nuevos nodos continuamente, mientras que algunos ya antiguos pierden su valía o desaparecen, lo que incluso también sucede con los concentradores que son reemplazados, por lo que de esta forma la red se mantiene viva. El trabajo de identificación de estos concentradores y de discriminación de estos nodos puede ser una tarea harto ardua, y en ocasiones no llega a gustar a todos, pero es necesaria para la realización de un estudio sobre las bitácoras.