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Etiqueta: Valencia

Proyecto de ley de creación del Colegio Oficial de Bibliotecarios y Documentalistas de la Comunidad Valenciana

Gracias a Catuxa que nos mantiene informados de lo que ocurre en nuestra propia casa, nos enteramos de que el gobierno valenciano ha aprobado el proyecto de ley de creación del Colegio Oficial de Bibliotecarios y Documentalistas de la Comunidad Valenciana, que posteriormente será remitido a las Cortes Valencianas.

Cuando nos lo hayamos mirado bien a fondo, ya comentaremos que hay de bueno o malo en este proyecto. Y también os mantendremos informados de su evolución.

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Consell Valencià de Cultura analiza la precaria situación de las bibliotecas públicas valencianas

El Consell Valencià de Cultura es una institución consultiva y asesora de la Generalitat Valenciana en las materias específicas de la cultura valenciana con la misión de velar por la defensa y la promoción de los valores culturales propios de la Comunidad Valenciana. El mes pasado, esta institución hizo público el informe sobre las bibliotecas públicas valencianas en las que se analizan las carencias que sufren estas instituciones y que no se han revelado como escasas.

De todo el informe, en el que se hace especial inciso sobre la precaria situación de los bibliotecarios valencianos y también de las escasas dotaciones que se les asignan a las bibliotecas, os destacamos las conclusiones, aunque también es curioso la parte referente a los robots bibliotecarios de la Biblioteca Nacional Valenciana:

  1. Que las publicaciones institucionales, tal como se hizo constar en las disposiciones legales sobre transferencias de la Administración central a la Comunitat Autònoma Valenciana en materia bibliotecaria, estén en todas las bibliotecas públicas valencianas.
  2. Que las bibliotecas con un numero de usuarios de lenguas no oficiales en la Comunidad Valenciana (actualmente existen unas 75 poblaciones con una masa lectora predominante no valenciana ni castellana) se doten de fondos importantes en aquellas lenguas.
  3. Que se recupere la práctica de servir los libros adquiridos mediante el llamado apoyo genérico a las bibliotecas públicas, como forma de garantizar la presencia de los autores valencianos y la producción editorial propia en esas bibliotecas.
  4. Que los presupuestos, tanto los centrales y autonómicos como los municipales, sean realistas y adecuados a las necesidades bibliotecarias.
  5. Que la situación laboral de los profesionales responda a los criterios establecidos por el Decreto 119/2005, de 24 de junio, por el que se dictan normas para la creación de centros de lectura pública municipales en la Comunidad Valenciana.
  6. Que se adecuen los accesos a estos centros para todas las personas, tengan o no dificultades motrices.
  7. Sería conveniente replantear y repartir los escasos fondos para dotar eficazmente los centros con demanda social más amplia.
  8. La informatización y la dotación de medios audiovisuales es una tarea que no puede demorarse, dadas las demandas actuales.
  9. Los centros docentes y las propias bibliotecas deberían estudiar la posible realización de proyectos de orientación y dinamización lectora, especialmente dirigidos a los grupos sociales (niños, jóvenes, inmigrantes…) más necesitados.
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¡Qué vergüenza! Libros por el suelo

Aquellos que quieren imponer su razón, pero no encuentran suficientes argumentos, ni suficientes ideas para explicarse, ni para fundamentarlas, ni para rebatir las razones de otros, sean más o menos acertadas, más o menos fundadas; no dudan de utilizar la violencia para amedrentar a aquellos que se muestran disconformes con sus planteamientos y, en ocasiones, se los debaten con mayor éxito. A lo largo de la Historia, se han sucedido hechos en los que los libros eran atacados como fuente de la difusión de ideas y han tratado de ser destruidos. Por ello, es profunda mi decepción al descubrir que poco se ha avanzado y que en esta sociedad, aunque sean grupúsculos, todavía se ataca a las librerías y a los libros para “defender ideas”.

Destrozos en la librería Tres i Quatre - © José JordánLa prensa lo recogía hoy –Diario El País y Diario Levante– tres encapuchados asaltaron la librería Tres i Quatre de Valencia esparciendo libros por el suelo y lanzando varios objetos al aire, su reclamación “No mos fareu catalans” (No nos haréis catalanes) o “Catalanistes de merda”. Afortunadamente, y aunque alguno de los presentes se encaró con ellos, los hechos no llegaron a pasar a mayores, sin embargo me ensombrece la duda.

Hasta ahora, los ataques a librerías valencianas se habían producido mediante pintadas realizadas en la noche. Ni siquiera la Universitat de València se ha zafado de estas pintadas ya que en reiteradas ocasiones su librería ha sido violentada. La primera pintada se realizó incluso antes de su inauguración el 8 de diciembre de 2003 con la frase “Volem llibres en valencià, no en català” (Queremos libros en valenciano, no en catalán) impresa en sus cristaleras y paredes. Desgraciadamente, hay otra librería que ha sufrido la pintura de este tipo de frases, además de Tres i Quatre que también las ha recibido en reiteradas ocasiones, se trata de la Librería La Traca que en 2003 tuvo sobreimpresa sobre su puerta metálica “Puta Kklunya”.

¡Qué vergüenza atacar a los difusores de las ideas, a la diversidad cultural y las distintas opiniones! ¿Es esta la imagen de sociedad tolerante queremos dar? Personalmente, considero que la sociedad valenciana debería de atajar este tipo de expresiones, es la palabra y las ideas sobre las que se debe encauzar el debate, jamás este tipo de violencia.

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Las inversiones en bibliotecas valencianas bajo mínimos

Ayer, los principales medios de comunicación impresos de la Comunidad Valenciana (Levante, Las Provincias o El País) se hacían eco de la presentación dentro del marco del V Saló Valencià del Llibre del informe de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez sobre el estado de las bibliotecas públicas en España durante el periodo 2000-2003. Aunque en septiembre de este mismo año, el informe ya fue presentado en Salamanca, no creo que esté de más recordar los datos que el documento desprende.

Así este documento pone de relieve que la red de bibliotecas valencianas, compuesta por medio millar de centros, se encuentra entre las más atrasadas de España de promedio en fondos, inversión y préstamos. El gasto público en la Comunidad Valenciana en la materia de bibliotecas es de 4,38 euros por habitante al año, dos euros inferior a la media española, que se sitúa enlos 6,36 euros y muy por debajo de la media europea que se sitúa en 17,54 euros. Esto trasladado porcentualmente se traduce en un 42% menos de inversion que destinan las administraciones públicas valencianas en materia de bibliotecas sobre el resto comunidades autónomas de España.

Sobre los indicadores referentes a dos factores que determinan la calidad del servicio de éstas, el nivel de diversificación de soportes y la capacidad de renovación de fondos, los datos no son mejores. Mientras que en España la incorporación de nuevas creaciones a los centros es de 67 libros por cada 100 habitantes, en la autonomía es de 53, mientras que en Valencia ciudad la cifra baja a 36. En cuanto a los índices de préstamo, la media valenciana (0,7 libros por habitante) se sitúa por debajo de la española (1,05), siete veces menos,que a su vez mantiene casi cuatro puntos de diferencia respecto a la europea (4,8). De nuevo el dato más negativo corresponde a la ciudad de Valencia (0,6), mientras que los indicadores de las ciudades de Alacant (0,68) y Castelló(0,75) son mejores.

La Comunidad Valenciana, con 1,11, supera ligeramente la media de libros en bibliotecas públicas por habitante, situada en 1,08 (la ciudad de Valencia tiene 0,6 libros por habitante); pero diversifica menos su oferta: dispone de 52 documentos sonoros, audiovisuales y electrónicos por cada 1.000 habitantes frente al promedio de 76 documentos. Su índice de renovación anual es del 6 %, frente a una media del 8,3 %. Mientras que dispone de1,5 ordenadores conectados a Internet en las bibliotecas frente a los 1,8 del conjunto de España.

A pesar de todo ello, el porcentaje de valencianos inscritos en bibliotecas (el 19,1%) es parecido a la media (20%), aunque ésta venga influida por comunidades como la gallega, donde sólo lo está el 8,4%.

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El cierre de una biblioteca, la agonía de una institución

La publicidad de la Generalitat Valenciana podría afirmar (¿No lo hace ya?) que Valencia se encamina a ser un referente en el mundo de la cultura con la inauguración el próximo día 8 de octubre del Palau de les Arts Reina Sofía que completará la Ciudad de las Artes y de las Ciencias diseñada y ejecutada por Santiago Calatrava. Pero, el precio ha sido grande, así únicamente las obras para este palacio no han carecido de polémica con retrasos y sobrecostes que algunos afirman que ascienden a 216 millones de euros -Lo escribiré con números 216.000.000 €-. Por otro lado, la Generalitat Valenciana, dentro de su política de cultura bajo grandes obras, baraja la realización de otros proyectos como la Ciudad de la Luz en Alicante o la ampliación del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) con expropiaciones de viviendas colindantes incluidas.

Desde luego que no vamos analizar desde aquí la política que está desarrollando la Generalitat a lo largo de más de diez años, sin embargo sí que debemos señalar que justo una semana antes de la inauguración con grandes fastos del Palau de les Arts, los medios de comunicación nos informan que «La Academia de San Carlos cierra su archivo y la biblioteca por falta de personal y dinero«. Poco podemos añadir a lo que ya se dice en este texto, pero nos parece completamente lamentable que una institución bicentenaria como la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos deba esperar las migas que le ofrece la Generalitat, mientras que recibe ayudas menores de otras instituciones como el Ayuntamiento de Valencia y la Diputación de Valencia.

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Umberto Eco y el futuro del libro

El escritor e intelectual Umberto Eco realizó una conferencia en Valencia como motivo de los actos que se encuadraban dentro de los actos de lo que se denominó Valencia, Capital del III Milenio (Una especie de Forum como el de Barcelona pero sin movimientos inmobiliarios de por medio) el jueves, 23 de enero de 1997. Desde luego que, en un acto magistral como el que se debió de desarrollar entonces, no debieron faltar las frases correosas del italiano, sin embargo los medios de comunicación se quedaron con ésta y fue la que destacaron: Si los chinos usan papel higiénico, no bastarán todos los bosques. Aunque no creo que le falte verdad, hubiese preferido que la anécdota hubiese sido cualquier otra relacionada con más altas tareas.

En cualquier caso, no debió de salir muy satisfecho de aquellos actos puesto que posteriormente, algunos meses más tarde, dejó esta lindeza: Estoy expuesto a millares de imbéciles que organizan congresos sobre el tercer milenio. El milenio ha terminado, ya que Jesucristo nació en el año 6 antes de Cristo. Pero a lo que a nosotros nos interesa realmente de aquello, y es lo que destacamos hoy, es que Eco tuvo tiempo en su conferencia para referirse al futuro del libro, ideas que ya ha plasmado en otros textos.

[…]

– ¿Qué nos espera para el próximo milenio?
– Un intelectual digno de ese nombre no debe hacer profecías, o será un falso profeta. Puedo decir que continuará la desforestación del Amazonas, y como los chinos acaban de descubrir el uso de papel higiénico, si se generaliza, todos los bosques del mundo no satisfarán sus necesidades.

– ¿Se va a producir la muerte del libro?
– El libro no ha muerto. Es el instrumento mas fácil, manejable y ergonómico para transportar información. Los libros continuarán con su función. Distinguiendo entre libro para leer y consultar. Las enciclopedias desaparecerán y se verterán en disquetes. Se leerán libros de poesía, novela, filosofía.

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Ramón Fita, director del Archivo del Arzobispado de Valencia

– ¿Qué hace el director del Archivo del arzobispado?

– Tratar de mantener la documentación generada por la curia de la diócesis y las instituciones eclesiásticas. Es un esclavo de los papeles, porque cualquiera de ellos, por insignificante que parezca, es importante. Este archivo tiene material fechado sobre todo a partir de 1939, porque lo anterior desapareció en 1936, cuando se lo llevaron a las fábricas de Buñol para convertirlo en pasta de papel. Aquí había 13.000 fardos con documentación a partir de 1238 y lo que queda es lo traspapelado y una serie bastante completa de ordenaciones a partir del siglo XIX.

– Es una situación paradójica, porque tras las revueltas de 1936 es el propio servicio de archivos de la República el que intenta salvar lo que puede, ¿no cree?

-No, no. Es el cuerpo de archiveros, que en 1937 viene con el Gobierno a Valencia, el que salvó esto. Eran profesionales, no políticos. Y el archivero tiene una vocación especial por respetar los documentos. No todo el mundo vale, sabe, porque es apasionante ayudar al investigador, pero es estar en un zulo. Una de esas personas que vino de Madrid era un valenciano, Mateu i Llopis, que había investigado en este archivo. Él salvó un buen número de archivos que se habían llevado ya a Buñol. Lo que hacía era cambiar los legajos por papel moderno, así que tuvo que eliminar la mayor parte de hemerotecas. En definitiva, los hechos de 1936 fueron una tragedia insuperable para este archivo. Sólo se salvó una pequeña parte (600 cajas de un total de 13.000 fardos).

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