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Etiqueta: Medios de Comunicación

Los medios de comunicación impresos en la Red: Antecedentes y situación actual

El pasado 30 de abril tuvimos el privilegio de poder asistir a la clase magistral del documentalista de El Periódico de Catalunya y profesor de la Universitat de Barcelona Javier Guallar organizada por la Universitat Politècnica de València en la Facultad de Informática. Allí nos encontramos con caras conocidas como Tomàs Baiget, Fernanda Peset, José Antonio Ontalba y Dídac Margaix, con los que tuvimos la ocasión de charlar brevemente. Durante la conferencia, Guallar realizó un repaso extenso del comportamiento que han tenido los medios de comunicación impresos dentro de la Web desde la popularización de Internet hasta hoy en día cuando el concepto de Web 2.0 parece impregnarlo todo.

Bajo el título de El Web de prensa. Estado actual de los medios actuales en España, el profesor se detuvo un instante en tratar de mostrar las distintas denominaciones que tienen los medios de comunicación digitales a través de la literatura. De este modo, indicó que en un principio se utilizó la denominación de medios electrónicos para pasar después al más aceptado medios digitales, aunque también se aceptan los términos medios on-line en los países anglosajones, además de medios en Internet o web de prensa de una forma más genérica, o portales periodísticos y cibermedios en ámbitos académicos.

El documentalista de El Periódico también presentó una pequeña cronología de la historia de los medios de comunicación impresos en la Red. De este modo, recalcó que la andadura de los medios en la Web se inició en Estados Unidos en 1992 con la inauguración de los sitios web del Chicago Tribune y del San José Mercury Center. En España, la presencia se inicia dos años más tarde con la aparición del sitio web de la revista valenciana El Temps y de El Periódico después dentro de una red privada gestionada a través de Servicom. En 1995, el lanzamiento de sitios web prosigue con los medios Avui, El Periódico ya instalado en la Web, La Vanguardia, el diario Sport y El Mundo. Finalmente, en 1996, la generalización de los medios impresos en la Red ya es patente con la incorporación de El País y el ABC, mientras que en 1998 aparecería el primer diario nativo de la web bajo la cabecera La Estrella Digital.

La evolución de los medios digitales en la Red también merece el interés de Guallar y destaca que en un primer momento se da un modelo facsimilar donde tan sólo se cuelgan en la web páginas sueltas en formato PDF – que posteriormente se convertiría en un estándar en la distribución de contenidos bajo este modelo-, posteriormente se trata de adaptar el contenido de los medios impresos al formato HTML de una forma sencilla mediante enlaces, imágenes y textos; para decididamente comenzar a adecuar la Web yendo más allá de un mero soporte hacia un canal de distribución de contenidos ajustándose a él sin que el diseño tenga que parecerse a un medio de comunicación en papel. Finalmente, en la actualidad nos hallamos inmersos en un modelo digital multimedia donde se da una evolución de los contenidos y los formatos que los medios ofrecen a sus lectores apareciendo el audio, el vídeo y las animaciones gráficas en Flash. Este desarrollo nos lleva a considerar que en un primer momento los medios de comunicación simplemente trataron de llevar el modelo que conocían en formato papel a la Red, aunque los medios han sabido aclimatar sus modelos hacia la web aprovechando todas las posibilidades que esta tecnología les puede ofrecer.

Guallar también nos ofreció lo que él personalmente considera como las características de la información periodística digital, a saber:

  1. Hipertextualidad que consiste en la capacidad de interconectar textos.
  2. Actualización que es la posibilidad de incorporar nuevos hechos noticiosos lo que ataca la periodicidad que define la publicación de los medios impresos.
  3. Interactividad, ofrece la facultad al usuario de interactuar con el contenido publicado.
  4. Personalización, posibilidad de adaptar el contenido a los usuarios.
  5. Multimedialidad, la combinación del texto, imagen y sonido.
  6. Memoria o documentación. La posibilidad de depositar información en un archivo que puede ser constantemente accesible a través del web.

Una de las características reseñables que ofrecieron los medios de comunicación impresos fue su tendencia ha convertirse en portales, mientras que los portales de Internet trataron de convertirse en medios de comunicación. De este modo, los medios ofrecían, y ofrecen, una serie de servicios (Chats, correos, servicios variados…) que eran propios de los portales, mientras que los otros además de los servicios que eran propios de ellos ofrecían noticias de actualidad. Hoy en día, este modelo ha ido evolucionando y los portales han apostado por los servicios, mientras los medios lo han hecho por las informaciones que elaboran.

Para terminar, Guallar realiza una reflexión de la situación actual en la que se encuentran los medios de comunicación impresos en la Red definiendo siete características principales:

  1. Actualización continua. Las portadas van variando en cuanto a peso y extensión de las noticias según estas se van produciendo, preponderancia a ofrecer servicios o secciones de Últimas noticias, así como realizar retransmisiones en directo fundamentalmente deportivas aunque también de otra índole.
  2. Modelo de negocio. Guallar incide en los modelos probados hasta ahora por los medios de comunicación. Así señala que el modelo de pago se encuentra actualmente totalmente descartado, mientras que el mixto (algunos contenidos en abierto otros en cerrado) todavía se mantiene, a pesar de que en general se apuesta por el gratuito.
  3. Consulta de información retrospectiva. A pesar de que no todos los diarios ofrecen sus hemerotecas completas en la Red, la inmensa mayoría ofrecen servicios de búsqueda avanzada (searching) de información en sus hemerotecas, además de permitir la navegación mediante la utilización de calendarios (browsing) que el ponente señala como interesante pero no necesariamente vital. Por otro lado, Guallar indica que las hemerotecas digitales siguen sin cumplir los requisitos necesarios para los profesionales de la información puesto que son, todavía, poco precisas en sus resultados.
  4. Posibilidades de personalización. Destaca que todavía es escaso o muy básico el grado de personalización que ofrecen los medios de comunicación a sus lectores y que se sitúan a la cola de otros negocios que ofrecen una personalización mucho más rica y detallada.
  5. Servicios referenciales que recalca como numerosos, heterogéneos y que nacen de la enraigambre propia de los medios. Se trataría de servicios como diccionarios, servicios de traducción, callejeros, información meteorológica, agendas, carteleras, etc.
  6. Servicios de comunicación y participación. Nacido de la Web 2.0, aunque ya presente por los chats y foros, Guallar señala la apuesta decidida por parte de los medios por el formato Blog tanto para sus columnistas de opinión o periodistas, como la oferta a sus lectores para poder abrir y mantener uno dentro de la web del propio medio en una sección específica. Otros elementos derivados, son los sistemas de valoración y envío de noticias a servicios de filtrado colectivo de noticias, así como la posibilidad de comentar las noticias. Finalmente, señalar que los medios están experimentando con otros servicios 2.0 como el microblogging, las redes sociales y la utilización de widgets.
  7. Información multimedia. El último punto destacado es que los medios se han decantado de forma clara por la información multimedia, donde se conjugan los textos y las fotografías tradicionales, con los vídeos y las animaciones infográficas. De hecho, algunos medios ya han lanzado sus propios espacios con sus programaciones de vídeos o portales televisivos dentro de ellos.
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Google, el medio de comunicación del siglo XXI (1) – Formas de visitar una web

Una de las cosas que más nos gustan a los editores de páginas web, imagino que para eso nos pagan -aunque aquí eso está mal visto-, es comprobar cuántas visitas conseguimos generar a lo largo del día. Nos gusta conocer de dónde provienen nuestros lectores, por dónde se entretienen dentro de nuestras webs, cuánto tiempo permanecen, las rutas que siguen, etc. Esto, a un nivel profesional, se le denomina Web Analytics y, a pesar de que en nuestro caso sólo sirve para hinchar el orgullo, es un asunto muy serio que se tiene en cuenta dentro de la mayoría de las organizaciones que se dedican a la generación de contenidos para la Web. Fundamentalmente, las visitas hacia un sitio web se generan a través de cinco fuentes:

  • Introduciendo la dirección web de memoria en la barra de direcciones de un navegador web. Respecto a esto un apunte breve, últimamente se está detectando que los internautas utilizan cada vez los cuadros de texto de los buscadores como meras barras de direcciones, es decir, que introducen las URL en ellas para hacer dos veces clic o simplemente escriben la denominación del sitio web que quieren visitar. Es decir, la barra de direcciones de los navegadores parece estar cayendo en desuso.
  • Mediante un marcador (o bookmark) a través de las opciones para la gestión de estos que ofrecen los propios navegadores o, recientemente, sitios web que tienen este fin como del.icio.us.
  • Mediante un enlace. Sencillamente, un editor de un sitio web, sea el que sea, considera relevante lo que hemos señalado en cierto momento o, mejor, nos recomienda la visita por los contenidos que albergamos. Es decir, nos da un voto recomendándonos como fuente de información sobre cualquier temática y deriva la atención de sus lectores hacia nuestra web.
  • La sindicación de contenidos. La última en llegar y tal vez la más interesante puesto que aporta un valor añadido respecto a los marcadores para los editores web. Gracias a ellos, podemos llegar a saber qué audiencia tenemos y detectar qué contenidos son los más interesantes para nuestros lectores, así como poder seguir las tendencias de interés que despierta nuestro sitio web.
  • Un buscador. Obviamente, la búsqueda es una de las actividades preferidas de los internautas y, por lo tanto, una de las fuentes de tráfico más importantes de las que disponemos, aunque uno de los objetivos de todo webmaster es depender cada vez menos de los buscadores por razones de dependencia.

La más poderosa, en cuanto a tráfico e influencia, sin duda alguna la última; las que crean marca las cuatro primeras. Obviamente, todas se encuentran interrelacionadas y son dependientes. Las cuatro primeras buscan la fidelización del usuario, es decir, que nos busquen como generadores de contenidos y sitios web de referencia, mientras que la última, a pesar de que pueda parecer residual, es la que nos obliga a hacer algo más en la Red, a ir un paso más allá a la hora de crear los contenidos y preocuparnos por posicionarnos para que los buscadores sean los que nos coloquen más arriba, que nos promocionen y nos hagan publicidad. En definitiva que nos envíen el tráfico, porque no todo es hacer marca en la Web.

Los medios de comunicación descubrieron tarde que la cabecera, su marca, no es vital en la Red, que sus modelos de suscripción, sus modelos cerrados fracasaban estrepitosamente dentro de ella. Teniendo presente que la distancia de la competencia más inmediata se encuentra a tan sólo un clic, en Internet, se da la competencia pura y perfecta y los medios deben doblegarse precisamente ante alguien que no era productor de contenidos sino conductor de audiencias: Google.

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El servicio de documentación de «El Mundo» de mudanza

Los centros de documentación de los medios impresos suelen ser uno de los grandes olvidados dentro de la gestión de un periódico (mucho más si se trata de periódicos regionales o pequeños), de hecho, suele tratarse de secciones un tanto deficitarias en cuanto a personal y medios en el trabajo diario. Además, es difícil que estas secciones aparezcan reflejadas en los distintos suplementos especiales que los medios publican en ocasiones especiales como aniversarios, cambios de diseño, actualización de rotativas o se produce un cambio de sede, que es nuestro caso. No es infrecuente que la dedicación diaria, al igual que en muchos otros centros de estas características, pase completamente desapercibida dentro de la vida de un medio, convirtiéndose, en ocasiones, en un lugar donde sólo se oyen gritos cuando algo no se encuentra y pocas felicitaciones cuando algo terriblemente complicado de obtener es hallado con mucha paciencia y tesón.

Como trabajo en un medio de comunicación, siempre ando con ojo avizor por si aparece en prensa alguna descripción del trabajo que se hace en estos lugares. De esta manera, recogimos el trabajo diario que se realiza dentro del diario Levante-El Mercantil Valenciano y en el diario El País en dos textos; hoy es el turno del diario El Mundo.

Aprovechando su mudanza de su antigua sede a la nueva, la edición digital nos ofrece algunas curiosidades y fotografías sobre el traslado y dentro de este suplemento especial podemos encontrarnos con el departamento de documentación trasladando materiales junto a la superficie que éste ocupa tanto en su nuevo edificio como en el antiguo.

El equipo recoge los bártulos

Situación del departamento de documentación antiguo edificio El Mundo

Situación del departamento de documentación en la nueva sede de El Mundo

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Los medios de comunicación ante la Web 2.0

La revista especializada de Ifra, Técnicas de Prensa, dedica en su número de diciembre de 2007 un artículo en el que se sugieren algunas ideas para tratar de mejorar la interacción de los sitios web de los medios de comunicación impresos con sus lectores. El texto, con título En busca de la perfección en Internet, sugiere además de, algunos puntos que deberían darse por supuestos, otros que hacen sin ninguna duda referencia a la Web 2.0 con el objetivo de llegar a convertir un sitio web de un medio en un lugar de éxito dentro de la Red. Aunque el texto está enfocado a los medios, también puede ser extrapolable en alguno de sus puntos a las redes de blogs o incluso a los blogs. Los puntos destacados son los siguientes.

  • Organización. Hay que tratar de organizar el contenido para evitar la sobrecarga informativa, así como tratar de evitar que el usuario haga demasiados clics hasta llegar a la información que desea consumir.
  • Contenido único. Evitar los despachos de agencia y aportar contenidos elaborados por los profesionales del diario.
  • Enlaces. No sólo a las informaciones publicadas dentro del sitio sino también a webs externas aunque no sean del mismo grupo editorial.
  • Comentarios. Permitir a los visitantes poder opinar y enriquecer la noticia.
  • Periodismo ciudadano. Además del apunte anterior, tratar de invitar a los lectores a interactuar con el sitio de una manera más activa más allá de los comentarios.
  • Herramientas. Para imprimir, aumentar el tamaño de la letra, enviar por correo electrónico.
  • Marcadores. Permitir a los usuarios utilizar marcadores dentro de un sistema de gestión dentro del sitio web.
  • Imágenes en movimiento. No ceñirse a las imágenes estáticas de las fotografías, sino ampliar las informaciones hacia contenidos audiovisuales.
  • Sonido. Por supuesto que utilizar otros soportes más allá del texto y la imagen cuando el testimonio lo requiera.
  • RSS. Ofrecer la posibilidad a nuestros lectores a suscribirse a nuestros contenidos.
  • Bitácoras. Disponer de las herramientas necesarias para la creación de una comunidad de lectores, además de permitir a nuestros lectores que creen sus propios contenidos.
  • Redes sociales. Considerar la creación de una red social dentro de nuestro periódico tal y como están haciendo actualmente las redes de blogs.
  • Corrección y calidad.
  • Innovación. Repensar constantemente lo que ofrecemos a nuestros lectores, además de facilitarles las herramientas para participar en nuestro contenido informativo.
  • Comunidad. Redes sociales, bitácoras, comentarios… ¿Qué más hace falta añadir?

Para más información sobre la Web 2.0 y su relación con los medios de comunicación, os sugiero que echéis un vistazo al número especial que Técnicas de Prensa dedicó a la Web 2.0.

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¿Son, o no, los blogs una fuente de información fidedigna?

El máximo responsable de Weblogs SL, Julio Alonso, publicaba un texto recientemente en el que se volvía a sacar a la palestra si los blogs podían o no ser considerados una fuente de información fiable a la hora de publicar informaciones. Lo cierto es que el tema ya se encuentra un poco manido. De hecho, dentro del boom blogosférico vivido en 2005, ya se dispusieron suficientes argumentos para refutar aquellos que consideraban a las bitácoras como una fuente de información poco fiable. Recordemos el argumentario de aquellos que defienden los weblogs como fuentes válidas de información:

  • Independencia. Los blogs son confiables porque son independientes y no están conectados a organizaciones más grandes con sus propios temas de interés.
  • Experiencia. Los blogs ofrecen un nivel de experiencia que las fuentes de noticias tradicionales no pueden lograr.
  • La blogosfera como una comunidad comentada por los pares. Los blogs son una forma abierta para el intercambio de información, y cuando un blog no es exacto en lo que publica, con contenidos de calidad, será atacado en foros de discusión y en otros blogs.
  • Transparencia de ideología. Las organizaciones de noticias luchan por la objetividad, buscando cobertura "justa y balanceada" a cualquier costo. Los bloggers no luchan por este objetivo inalcanzable, ellos traen sus opiniones políticas al frente y expresan sus opiniones sin dudar.

Por otro lado, Alonso señala de forma crítica las principales razones que se han aducido para considerar a los blogs como fuentes poco fiables:

Los medios tradicionales verifican la información, se aseguran de que sea cierta antes de publicarla. Los blogs publican cualquier cosa, expanden bulos sin ningún rigor y sin molestarse siquiera por hacer la más mínima comprobación.

Desgraciadamente, lo que puede darse por supuesto dentro de un medio de comunicación no tiene porqué ser necesariamente cierto. Dentro de un panorama de convergencia, donde las redacciones digitales y tradicionales van a tener que fusionarse para sobrevivir, no podemos confiar en que se mantenga la forma tradicional de trabajar en los medios de comunicación.

Tradicional en cursiva, porque no es necesariamente cierta. De esta manera, en un estudio realizado por la Universidad Camilo José Cela se ponía de relieve que los medios de comunicación no son muy cuidadosos a la hora de verificar sus informaciones. Así, tras el análisis de 10.438 piezas de radio y televisión, se señalaba que en el 83% de los casos los medios ofrecían una sola versión de la noticia, en general la fuente interesada por estar afectada directamente (78% de los casos en TV y el 63% en la radio), que, además, era la oficial (72% de los casos en la TV y el 65% en la radio). Por supuesto que esta noticia se difundió fundamentalmente en medios impresos, aunque sería interesante la realización de un segundo estudio para comprobar el nivel de verificación de los impresos.

Y es que algunos medios ya se han pillado los dedos inquietos en esto de ser los primeros en lanzar noticias sin contrastar. Sin ir más lejos, la noticia de que la directora de la Biblioteca Nacional, Milagros del Corral, twitteaba (Noticia difundida en la blogosfera por Álvaro Cabezas) fue publicada por el diario El País, aunque posteriormente se descubrió de que era un bulo. ¿No tenía en este caso un medio de comunicación mucho más poder que un simple bloguer para acceder a la fuente original? ¿No podría El País haber consultado a la Nacional para comprobar la veracidad de esa noticia y contrastarla?

Obviamente, sí, pero no se hizo y se publicó una información que no era veraz para rectificarla 3 días después. El bloguer dudaba, el medio afirmaba, ¿quién pudo ser más confiable en esta ocasión?

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«Planeta Web 2.0. Inteligencia colectiva o medios Fast Food» de Cristobal Cobo Romaní y Hugo Pardo Kuklinski

Planeta Web 2.0No voy a negar que, a estas alturas, me apetecía leer un documento crítico con la Web 2.0, un nuevo concepto sacado de la manga que parece contaminar otros muchos como, por ejemplo e incluso, el mundo bibliotecario. Por supuesto que el sufijo "2.0" no va a solucionar muchas de las lacras y amenazas que sufre la web actual – y más interesantes como, por ejemplo, la neutralidad de la Red -, pero representa una manera completamente distinta de disfrutar de Internet. Por supuesto que tendremos Web 2.0 hasta que las aguas se tranquilicen y volvamos al punto de partida, con una nueva idea, una nueva forma de designar las cosas y seguir haciendo dinero; como sucederá y esperemos estar ahí para contarlo.

No hace falta señalar que nuestra mirada crítica a la polución "2.0" no pasa por considerar que los que contribuyen a crear una Web Colaborativa constituyan una "dictadura de los idiotas" como se ha designado al nuevo fenómeno. Es necio considerar que en papel no se publican informaciones tendenciosas o de ínfima calidad y que, sin embargo, se editan por intereses políticos o comerciales. No, nuestro pensamiento no es tan arrasador como el de Andrew Keen con su The cult of the amateur, How today’s internet is destroying our culture (El culto del aficionado, cómo Internet de hoy está destruyendo nuestra cultura), sino instructivo aceptando el fenómeno, analizándolo, pero a la vez tratando de alejarse de él dando una mirada crítica.

Esta nueva web (también definida irónicamente como "Tú haces todo el trabajo, yo me llevo el dinero") que actualmente lo inunda todo, merece su contrapunto y en este documento lo encuentra centralizándose en el capítulo 4, donde se nos esbozan las ideas críticas sobre la Web 2.0. Un capítulo muy interesante para los iniciados que encuentra su acomodo en una introducción de conceptos y de aplicaciones junto a nuevos desarrollos que hacen de este documento un buen punto de partida para los no-iniciados. Por otro lado, el prólogo ya abre fuego respecto a lo que nos vamos a encontrar un poco más adelante puesto que lleva por título La inflación lingüística llamada Web 2.0. Toda una declaración de intenciones.

Como ejemplo de este pensamiento crítico disponemos de las webs denominadas Sistemas de Promoción de Noticias (Menéame o Digg). En ellos, los usuarios votan por las informaciones que consideran más interesantes, creando un sistema democrático de información, permitiéndoles evitar la infoxicación situando las noticias más relevantes en las primeras páginas. Sin embargo, esto también constituye un problema, porque las masas, pese a quien pese, se mueven por lo curioso y lo mórbido. De este modo, las primeras noticias en estos sitios corresponden a lo más absurdo, grotesco, extraño, sórdido, chocante o llamativo, pero no aquellas que realmente nos interesan para conocer qué está sucediendo realmente ahí afuera. Es decir, un poco de criterio editorial, de selección crítica de las noticias, es completamente necesario.

Planeta Web 2.0 [ISBN: 978-84-934995-8-7], un libro gratuito disponible para descargar, es un documento que nace de las entradas de la bitácora Digitalismo (Nominado a The BOBs), lugar donde se reconsideran el periodismo ciudadano y el nuevo entorno colaborativo que se desarrolla actualmente en Internet. Constituye, por tanto, una mirada crítica y necesaria hacia la Web 2.0 donde además de aprender qué es y para qué sirve, se la desmitifica en su justa medida señalando sus fortalezas y sus debilidades.

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«La Prensa sin Gutenberg. El periodismo en la era digital» de Jean François Fogel y Bruno Patiño

La prensa sin GutenbergNo cabe ya la menor duda que una de las mayores industrias que van a sufrir, y lo están haciendo, los efectos de un mundo interconectado son los medios de comunicación. Las razones son principalmente dos, a saber, la primera es que la información es ubicua en la Red, cualquiera puede convertirse en emisor de informaciones, puede publicarlas y casi publicitarlas a un coste casi irrisorio; y segundo el punto crítico que la Sociedad está adoptando hacia los grandes medios que se convierten en corporaciones impermeables a las necesidades sociales y la imagen que transmiten de cada vez más dependientes a los poderes políticos y económicos.

Jean François Fogel y Bruno Patiño son periodistas que han contemplado desde primera línea la evolución del periodismo en la Red. Ambos han trabajado en puestos de responsabilidad como asesores dentro del diario francés Le Monde desde el año 2000 y han vivido los distintos estadios que los medios de comunicación impresos han ido desarrollando en la Red, desde la creación de su edición electrónica basada en el volcado de los contenidos del diario papel hasta la nueva ola participativa denominado como Periodismo 3.0. En este libro, se nos ofrece, por tanto, una mirada analítica del fenómeno Internet, su impacto y de la necesidad de crear un nuevo periodismo fundamentándose en los nuevos códigos que se desarrollan en ella.

Uno de los ejemplos de la necesidad de adaptar el lenguaje y las formas de la Web se nos ofrece el ejemplo de los inicios de la Televisión. Este medio tuvo que desarrollar su propio lenguaje y savoir-faire como quedó demostrado cuando comenzó a popularizarse en los años 50 del siglo pasado. En aquella época, muchos periodistas radiofónicos comenzaron a trabajar en ella sin excesivo éxito, lo que condujo a la conclusión de que no se puede hacer radio en televisión, así como no se puede hacer un periodismo tradicional dentro Internet.

No nos llevemos a engaño, éste es un libro dedicado a la Prensa, aunque se dan ciertas puntadas al resto de medios, y se centran en ella. Desde la experiencia de los autores, se nos retrata el cambio de la Sociedad en la Red, todos conectados, todos aportando contenidos, convirtiéndose en emisores, con voz propia. Se sitúa a los medios de comunicación dentro de un ámbito donde la cabecera, la marca, no es suficiente para garantizar la audiencia utilizando el subtítulo de la película Alien: "En el espacio, nadie puede oír tus gritos". En el ciberespacio, todas las voces son similares, no distinguiendo las unas de las otras, la audiencia no está garantizada a no ser que tengas algo que decir.

Obviamente, se trata la problemática del modelo de negocio a la que la Prensa se enfrentó durante la transición y que todavía no está claro ni es seguro. El modelo de gratuidad de todos los contenidos, el modelo cerrado (Mediante suscripción) o el modelo mixto (Algunos contenidos gratuitos, otros de pago). Además de añadir, nuevos temores que plantean los nuevos actores todo poderosos en la Red como Google, ya analizados en Googlezon, una ficción que no es descartable y bastante posible en un futuro no tan lejano; son los nuevos quebraderos de cabeza para los responsables de las ediciones digitales de los medios de comunicación impresos.

La Prensa sin Gutenberg [ISBN: 978-84-663-1975-1] es un libro ameno que realiza una revisión de antecedentes sobre lo sucedido a la prensa ante la aparición de nuevos medios y modelos comunicativos, que no muestra temor ante lo novedoso y que, de hecho, ofrece una visión sincera y limpia, sin distorsiones, de lo que ha sucedido en la prensa desde la popularización de Internet. Un libro que también reflexiona sobre los retos que se le plantean al nuevo periodismo en la Red, la evolución que éste ha de realizar, sin tratar de convertirse en un oráculo de lo que nos vendrá. Simplemente, nos ofrecen un inventario de lo que hoy en día nos encontramos y hacia dónde nos podríamos mover en un corto plazo.

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