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Etiqueta: Google

¿Boicot a Google?

Decididamente, la crisis comienza a pasar factura, el gigante tiene hambre y está dispuesto a llegar hasta donde haga falta para obtener dinero y seguir en funcionamiento. Lo que podemos encontrarnos son pequeños indicios, pero no cabe duda de que algo que está cambiando, ya que los usuarios han comenzado a plantearse la no utilización de sus servicios al descubrir ciertos comportamientos que consideran abusivos o fuera de lugar. Es posible que a lo que hoy en día estamos asistiendo puede que signifique el principio del final de la relación idílica de Google con los internautas, pero tenemos que tener en cuenta que nos encontramos ante una compañía que cotizando en bolsa en un año ha perdido el 52.77% del valor (Ahora mismo está cotizando a 318.10$), que ya ha decepcionado a los inversores a la hora de presentar sus resultados antes del pesado verano y que se encuentra en la tesitura de seguir apoyando a sus accionistas a pesar de poner en peligro su reputación.

En un principio, comenzaron los recortes dentro de su propia casa, acabando con la fortuna de los Googlers que poco a poco descubren que las cosas comienzan a ponerse un poco feas, que las comidas iban a dejar de ser gratuitas e ilimitadas y que los ajustes internos también deberían considerarse productivos. Pero los despidos y los ceses de los contratos laborales (se calcula que la cifra alcanzaría las 10.000 personas) no son, aparentemente, suficientes para saciar al gigante y Google parece bien dispuesto a seguir buscando financiación donde pueda obtenerla. De este modo, los directivos del buscador están comenzando a buscar alternativas para aumentar la inversión de los anunciantes en sus sistemas publicitarios mediante la instalación de Adsense en productos donde hasta ahora no se contemplaban o incluso en lugares que se desecharon por motivos de calidad de producto.

Es probable que la marca Google no vaya a resentirse en exceso de estos pequeños aprietos con los que se está encontrando, el hecho es que poco a poco, la imagen que tenían sus usuarios sobre el producto cool, como estaba considerando, poco a poco se va resquebrajando. Incluso no hace falta retrotraerse en exceso en el tiempo para ir descubriendo las pequeñas decepciones que Google está provocando con sus nuevas decisiones.

Los primeros ejemplos de esa búsqueda de nuevos fondos pasan por la ampliación del mercado de Adsense a Google News y Google Imágenes, servicios que hasta ahora no habían sido manchados con la publicidad, pero que recientemente se incluyeron dentro del servicio. Por otro lado, otras de las dos controvertidas decisiones adoptadas en California han sido la inclusión de un buscador embebido en YouTube o el aparente cambio de posición sobre la Neutralidad de la Red, algo que fue inmediatamente desmentido por Google, pero del que resta cierto runrún sobre la duda. Puede que el más gravoso para Google a nivel mediático haya sido este último, porque supondría un cambio significativo sobre la cultura del buscador en la Web, pero no ha sido esto lo que ha provocado la amenaza de boicot de los internautas.

De hecho, no se ha propuesto como un boicot, sino como una huelga a Google (sic) por parte de los SEM, los Search Engine Marketing, desde la que proponen la realización de una huelga de anunciantes de Adwords para el martes 13 de enero de 2009. En realidad, nos encontramos ante un boicot – Presión que se ejerce sobre una persona o entidad suprimiendo o dificultando cualquier relación con ella – y proponen la no utilización del sistema publicitario Adwords, que alimenta al sistema de publicación de anuncios Adsense, durante ese período de tiempo para mostrar su descontento sobre las últimas decisiones de Google sobre la inclusión de anuncios en distintas páginas y productos del buscador.

Fundamentalmente, los SEM se refieren a la inclusión de publicidad en Google Search Suggest, de momento sólo si utilizas el navegador Chrome, y sobre todo el hecho de que se pueda incluir Adsense en dominios en parking, esto es dominios que no tienen ninguna actividad, sin contenido y sin ninguna utilidad para el internauta corriente. Un despropósito para los SEM que consideran que es una medida casi a la desesperada de Google para obtener nuevas vías de servir anuncios, aumentar el número de clics pero de nula calidad para sus sitios, mientras aumentan los costes de los anunciantes.  Para más inri, esto es justo lo contrario que promete Adwords, publicar los anuncios dentro de sitios de web de calidad ajustándose a unas palabras clave determinadas, y de ahí la propuesta de boicot.

Que sí, la competencia es pura y perfecta en la Red, que aquellos que se encuentren disconformes que no utilicen el servicio, pero, ¿asistimos a un toque de atención a Google o el fin del Don’t be evil como eslogan de la compañía?

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La era de la sobreinformación (sobre ti)

Hace ya unos meses, distintos medios de comunicación distribuían un teletipo de la Agencia EFE bajo el titular Miles de jóvenes intentan mostrarse originales en internet cediendo su intimidad. En él, dedicado a la red social española Tuenti, se recogía una nueva tendencia de los más jóvenes a exponer cada vez más su intimidad, mostrando y compartiendo fotografías o comentarios un tanto subidos de tono. Dentro del artículo, Tuenti se defendía asegurando que los niveles de exposición de este tipo de contenidos, se regulaban dentro de la página web y que incluso se disponía de un equipo que monitorizaba las fotografías y comentarios y si se detectaba algo improcedente se eliminaban. Por otro lado, en agosto de este mismo año, el diario Levante-EMV publicaba un reportaje dedicado a este hecho en el que los jóvenes se mostraban en ocasiones semidesnudos en ciertas páginas webs, blogs o fotologs concluyendo que tal vez el daño que estos jóvenes se estaban autoinfligiendo pudiera ser irreparable en un futuro inmediato o, tanto peor, a largo plazo.

Recientemente, Jon Favreau, asesor del reciente presidente electo de los EE.UU. Barack Obama, se tenía que disculpar por la publicación de una fotografía en la que se le veía en una fiesta en pose provocadora con una figura a tamaño real de la rival del senador Obama y, al limón, elegida como Secretaria de Estado de su próximo equipo de Gobierno Hillary Clinton. La fotografía de Favreau había sido recuperada y difundida a través de la red social Facebook, y su caso no se aleja del caso de Kevin Colvin que fue despedido tras el descubrimiento por parte de su jefe de una fotografía suya bastante compremetedora publicada en la misma red social.

Parece seguro, por tanto, que hoy en día, nos encontramos ante un nuevo reto. Un nuevo desafío sobre la nueva definición de lo que debe ser considerada como nuestra privacidad y cómo debemos defendernos ante la socava de nuestro anonimato.Ya no es suficiente con defender la privacidad sobre la información que se publica en la Red desde las Administraciones Públicas o por el hecho de convertirse en un fenómeno mediático dentro de la Red; no, hay que dar un paso más allá y, aparentemente, tomar la consideración de adoptar el anonimato como una actitud frente al control perpetuo que sufrimos en nuestras actividades en la Red.

La red social Facebook o el buscador Google son, por motivos dispares, los máximos exponentes actualmente sobre las implicaciones que sus actuales modelos de negocio tienen sobre la privacidad de los usuarios. Sobre Google, mucho se ha publicado y las propias Administraciones ya han tomado sus cartas sobre el asunto, sin embargo el fenómeno de Facebook es completamente nuevo, ha evolucionado horrendamente rápido y desde las instancias políticas o bien se le utiliza o bien se le tiene miedo. El hecho es que todo lo que Facebook puede aportar al usuario, lo hace intentando encontrar un modelo de negocio viable y por supuesto que tiene su precio. Lo que no cabe duda es que el uso de esta red social puede dejarnos completamente desprotegidos, y lo peor de todo es que Facebook, al modo de los antiguos portales 1.0, quiere que lo hagamos casi todo a través de él. Debemos contemplar que estos dos gigantes van a comenzar a encontrarse, si bien Facebook mantiene sus contenidos cerrados, inaccesibles para los buscadores, y Google se dedica obviamente a lo contrario; debemos ponernos alerta porque ambos están adoptando políticas muy similares de afiliación e incluso sus productos se asemejan en ocasiones. Su objetivo es que el internauta construya su identidad digital a través de ellos y que se identifique inequívocamente mediante sus servicios.

Personalmente, aunque entiendo las virtudes de Facebook, no me acaba de convencer descubrir comentarios personales de personas que conozco a personas que no conozco, curiosear fotos de personas que conozco que han colgado personas que no conozco, que sí que hay un ser un «buenrollista» y aprobar la Amistad de cualquiera que intente acceder a ti, pero el grado de indefensión es tal, el descontrol sobre lo que yo veo y lo que los otros ven de mi es tal, que me abruma y preocupa.

Ante Google, los futuros navegadores ya han dispuestos las armas para hacerle frente y ante sus ansias para seguir recabando datos de sus usuarios mediante el denominado Private Browsing (Firefox) o InPrivate (Explorer), pero ¿qué haremos en un lugar donde su principal finalidad es compartir nuestra vida, nuestros comentarios, nuestros pensamientos con los demás y con el sistema mismo? ¿Debemos de convertirnos en ermitaños digitales, rehuyendo aquello que nos expone, pasando completamente desapercibidos en la época del Personal Branding?

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Creando un buscador específico para tu blog (o web)

Aunque pueda parecer en un primer momento innecesario, un buscador es una opción que debería hallarse obligatoriamente en todo blog. Fundamentalmente, para los propios autores, que siempre andan rebuscando entre sus textos ya publicados para hacer referencias a temas pasados o, incluso, a la hora de retomar una materia aparcada que vuelve a estar candente. Pero también para los lectores que si son un tanto proactivos, andarán pensando “esto ya lo leí en…” o “creo que lo leí en…” e incluso si son buenos lectores, seguramente acudirán a tu sitio web para buscarlo y si, por desgracia, no lo son, siempre podrán disparar un tanto a ciegas para ver si Google, su providencia, les devuelve la información perdida en el fondo del pajar.

Huelga decir que hoy en día todos los gestores de contenidos o CMS suelen incorporar una caja de búsqueda de forma preconfigurada que posibilita la búsqueda en su base de datos. Por ejemplo, con mejores o peores resultados, WordPress nos ofrece la opción de búsqueda dentro de su gestor de contenidos, e incluso facilitándonos un tutorial para generar una página de resultados de búsqueda personalizada para nuestra web. Desgraciadamente, estos sistemas no suelen acertar ante nuestras exigencias y, finalmente, según vayamos incorporando y publicando contenidos estas herramientas predeterminadas nos resultarán insuficientes, acabando nuestras búsquedas a partir de la página principal de cualquier buscador. Así pues, ¿por qué no incorporar la fuerza bruta de Google en nuestras webs como un servicio añadido para nuestros usuarios?

Tareas de preparación e indexación

La inclusión de una caja de búsqueda para nuestro sitio web no es una tarea excesivamente complicada como veremos, ya que sólo tenemos que incluir una pieza de código HTML dentro del código fuente de nuestra página web. Sin embargo, debemos tener presente ciertas aspectos previos para que Google indexe bien nuestros contenidos y, de esta manera, facilitar que nuestros resultados se ajusten precisamente a lo que nosotros deseamos que se recupere junto a la máxima pertinencia de los mismos.

Así, como buenos webmasters, en el caso de que nuestro blog se encuentre alojado en un dominio propio, deberemos editar y colocar el fichero robots.txt en el directorio raíz de nuestra página web. Este fichero, muy sencillo en su configuración, nos es útil a la hora de determinar qué directorios pueden o no pueden indexar los bots y arañas de los buscadores. De esta manera, nos aseguramos de que si subimos textos en formato pdf, por ejemplo, aparezcan en los resultados de búsqueda, mientras que si lo que queremos es que cierto contenido permanezca oculto podamos señalar que esos contenidos no sean recuperables mediante un buscador.

Otro de los aspectos a tener muy en cuenta cuando queremos utilizar a Google en nuestro sitio web es tener disponible en nuestro servidor un fichero Sitemap. Este fichero realiza un listado de todas las páginas disponibles en nuestro sitio en formato XML, organizadas de forma jerárquica y que deberemos dar de alta en el sitio Webmaster Tools de Google para que los bots tengan disponibles todos los contenidos de las páginas y no tengan que ir rastreándolos con los fallos en lo que esto puede derivar, lo que les facilita su trabajo y por supuesto que el nuestro.

Generando el código de la caja de búsquedas

Realizado todo este trabajo preparatorio, acomodando nuestros contenidos a lo que queremos que sea recuperable, simplemente debemos de realizar la inserción del código HTML de nuestra caja de búsqueda en nuestra web. Anteriormente, la inserción de código se realizaba mediante un texto más o menos estándar que podíamos encontrar fácilmente en cualquier sitio web destinada a la programación en HTML. Básicamente, el texto decía así:

<!-- SiteSearch Google -->
<FORM method=GET action="http://www.google.com/search">
<input type=hidden name=ie value=UTF-8>
<input type=hidden name=oe value=UTF-8>
<TABLE bgcolor="#FFFFFF"><tr><td>
<A HREF="http://www.google.com/">
<IMG SRC="http://www.google.com/logos/Logo_40wht.gif"border="0" ALT="Google">
</A>
</td>
<td>
<INPUT TYPE=text name=q size=31 maxlength=255 value="">
<INPUT type=submit name=btnG VALUE="Buscar en sitio">
<font size=-1>
<input type=hidden name=domains value="
http://www.tunombrededominio.com"><br><input type=radio name=sitesearch value=""> WWW <input type=radio name=sitesearch value="TU NOMBRE DE DOMINIO" checked> TU NOMBRE DE DOMINIO<br>
</font>
</td></tr></TABLE>
</FORM>
<!-- SiteSearch Google -->

Hoy en día, el proceso de gestión de esos pequeños buscadores se encuentra muy simplificado, gracias sobre todo al propio interés de Google puesto que la inserción de estos pequeños códigos le reporta ingresos muy interesantes fundamentalmente por la publicidad insertada en los resultados de búsqueda. De esta forma, es posible crear y gestionar innumerables motores de búsqueda personalizados en el sitio web Google Coop creando motores de búsquedas específicos para sitios web o, por ejemplo, creando motores de búsqueda temáticos agrupando las búsquedas para distintas webs. Finalmente, si disponemos de una cuenta Adsense, Google nos ofrece la posibilidad de compartir los ingresos que puedan generar las consultas a nuestra web mediante la opción Adsense para la búsqueda que genera el código necesario para nuestra caja de búsqueda, pero con incluyendo nuestro identificador de afiliado.

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Googlelizados, 10 años del nacimiento de una revolución /y 3

A partir de mediados de 2006, Google apuesta decididamente en seguir ampliando sus fuentes de información y reforzando su modelo de negocio. El buscador prosigue en su barrera ascendente en la ampliación en las cuota de mercado de los buscadores, mientras que se va fijando otros objetivos en su consecución de “poder organizar la toda la información del mundo y hacerla accesible”. Así, lanza Google Video (2006) con el objetivo primero de permitir la localización de vídeos de distintas temáticas y después permitir que sus usuarios puedan subir sus materiales audiovisuales y puedan compartirlos. En esta ocasión, Google fracasa en su intento de instalar su pica en la Web 2.0, compitiendo con un servicio mucho más popular y atractivo que el suyo, aunque al final acabaría tirando de chequera y adquiriría YouTube, la considerada televisión del siglo XXI.

Por otro lado, apoyándose en su mayor, y más exitosa, fuente de ingresos el programa de referidos de Adsense, el cual constituye el 90% de sus ingresos, Google se dispone a reforzar su batalla contra el gigante de la informática hasta ese momento: Microsoft. El gigante de Redmond no había encontrado un rival tan admirable hasta la fecha, de hecho aquellos que habían tratado hacerle frente habían sucumbido ante sus agresivas políticas comerciales y su control absoluto sobre el mercado del PC de sobremesa.

El ejemplo paradigmático en la Red lo constituye Netscape, lanzadora del Netscape Navigator el primer navegador gráfico para Internet y predecesora de Mozilla Firefox, no pudo hacer frente a la política de Microsoft cuando ésta decidió regalar su navegador, Internet Explorer, frente a la comercialización que hacía Netscape del suyo.

Debemos señalar que Google no disponía de ningún control sobre la forma que sus usuarios acceden a la Web hasta hace bien poco. Sin embargo, era plenamente consciente de que esto era su principal debilidad. De hecho, se dispuso a rebajar este poder omnipresente de Redmond en los Pcs de los internautas de todo el mundo financiado proyecto alternativos. En un primer momento, apoyando económicamente a la Fundación Mozilla para que siguiese con el desarrollo de Firefox frente al Explorer que se quedó atascado durante cinco años sin ninguna mejora y, después, lanzado Chrome su propio navegador web que puede facilitarle su posición en un futuro. De este modo, nos queda claro que Google no parece dispuesta a que Microsoft se disponga a entrar en una guerra abierta contra ella disponiendo de toda la baraja y antes de que los de Redmond se decanten por una estrategia web nueva, en Mountain View ya miran hacia el futuro.

Un futuro que pasa, primero, por el desarrollo de un sistema operativo para dispositivos móviles completamente nuevo: Android. En un mundo, donde la ubicuidad y el acceso a Internet se realizará en cualquier momento y cualquier lugar, Google no parece proclive a dejar en manos de su competencia el nuevo acceso a la Red. Android, un tanto vapuleado tras su comercialización sobre todo en comparación al iPhone de Apple, constituye las esperanzas de un futuro prometedor y lleno de posibilidades, y Google también se encuentra posicionado en el control de esta infraestructura mediante su concurso en licencias de acceso WiFi en Estados Unidos.

Pero el control sobre los contenidos van más allá y Google parece de alguna manera querer posicionarse en todo aquello que pueda ser provechoso en un futuro. Así, por ejemplo, quiso enfrentarse a la Wikipedia con el desarrollo de Knol, otra enciclopedia participativa, pero que al contrario que la primera sí que retribuía a sus editores. Se dispone a ofrecer servicios avanzados a la Pymes mediante la creación de Google Sites (2008) dentro de los cuales las organizaciones dispondrán de sus pequeñas intranets, pero con servicios que bien pueden sobrepasar sus necesidades. Aunque es cierto que toda esta inmensa actividad, está comenzando a levantar muchas suspicacias. Sobremanera tras la adquisición de Doubleclic, una compañía de publicidad on-line, que complementaba perfectamente su programa de publicidad contextual Adsense y que, según algunos, supone un riesgo para el futuro del desarrollo de la actividad publicitaria en la Web. Asimismo, Google también se ha dispuesto a desarrollar herramientas gratuitas para la gestión de la publicidad dentro de los sitios web que no tiene que ser necesariamente gestionada por él (Google Ad Manager), aunque sin embargo puede aportarle datos e información sobre la actividad de sus usuarios, lo que no ha acabado de gustar.

Y qué decir del acuerdo de Yahoo-Microsoft-Google nunca cerrado y convertido en un auténtico culebrón. Tal vez la última oportunidad de la que dispone Microsoft de recuperar el terreno perdido en la Red, comprando e integrando Yahoo!, y la única amenaza que dispone Google a medio plazo de que su reinado en el medio de comunicación por excelencia del siglo XXI se vea amenazado. El cortejo de ambas para que Yahoo se aliase con una u otra ha dejado a este buscador un tanto desamparado en la situación económica actual, sin embargo suceda lo que suceda con Yahoo!, no cabe duda de que el futuro es de Google y nadie parece que esté en condiciones de hacer frente a su rodillo.

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Googlelizados, 10 años del nacimiento de una revolución /2

Uno de los mayores problemas para una empresa que fundamenta su negocio en un buscador es tratar de lidiar su principal función, mostrar resultados relevantes, con sus ingresos, resultados derivados de la publicidad. La compañía de Mountain View siempre fue consciente de que si mezclaba los resultados pagados con los resultados que su algoritmo ofrecía, los usuarios comenzarían a buscar fuentes alternativas de consulta, por lo que su decisión fue no mezclar lo uno con lo otro.

Conscientes de que la compañía necesitaba encontrar una viabilidad económica para su expansión, en el año 2000, lanzaría Google Adwords, un sistema publicitario que coloca enlaces pagados según un sistema de puja de determinadas palabras clave dentro de la página de resultados, pero diferenciando claramente lo que son los resultados de la publicidad de forma clara y concisa. De esta forma, Google evitaba «contaminar» sus resultados con spam «autogestionado», mientras mantenía su reputación como un buscador que ofrecía los enlaces más relevantes frente a una ecuación de búsqueda determinada.

Hasta el año 2003, Google intentó generar un modelo de negocio viable mediante su sistema Adwords que a principios de 2002 realizaría mejoras a través la implantación del coste por clic (CPC) – En el modelo de CPC, el anunciante no paga en función de audiencia que ve un anuncio, sino en función del usuario que responde al anuncio, realizando un clic y manifestando así su interés en visitar la web del anunciante para saber más -. Sin embargo, no fue hasta 2003 cuando Google dio un salto en sus políticas publicitarias con el lanzamiento de Google Adsense que permitía a cualquier editor acceder a la red de anunciantes de Google mediante la inserción de un simple código en sus páginas web.

Es bastante significativo que hasta 2003, Google trató únicamente de lanzar buscadores paralelos a su buscador principal. De esta manera, Google lanzaría Google Images (2001), Google News y Froogle (Un buscador específico para productos de consumo en venta en la Web y rebautizado como Google Product Search) en 2002. Como se puede observar, todos ellos trataban de ser hubs, distribuidores de tráfico web, aunque pronto los responsables del buscador se percataron que para mejorar sus ingresos, donde había que trabajar y lanzar nuevos productos era en los servicios y en los contenidos propios. En esta dirección, en 2003 se lanzaría Google Print (2003) que evolucionaría hasta convertirse en un proyecto de digitalización de libros que traería no pocos quebraderos de cabeza a la compañía y se rebautizaría como Google Books; se adquiriría Blogger (2003) el gestor de blogs más popular del momento, Orkut (2004) una red social que es bastante popular en la comunidad brasileña aunque en el resto de países se ha visto desplazada por otras; y, la verdadera revolución, se lanzaría Gmail (2004) que adentraba al buscador en terrenos que desconocía y daba un completo golpe de efecto en la gestión de correos gratuitos enfrentándose a dos gigantes: Hotmail y Yahoo.

Aunque Google ha sido contemplado como un Gran Hermano del siglo XXI desde sus inicios,sobretodo por la caducidad de sus Cookies,  el lanzamiento de Gmail desató una grave polémica que comenzaría a socavar la imagen que se tenía de la compañía hasta ese momento, puesto Google deseaba rentabilizarlo incluyendo publicidad contextual Adsense. Para ello, el sistema necesariamente debía leer los mensajes de correo electrónico, lo que fue interpretado por muchos como una violación de la privacidad de sus usuarios. Ante esto Google arguyó que el sistema estaba completamente automatizado, por lo que nadie vería violentada su privacidad por la utilización del servicio de correo electrónico gratuito.

Gmail fue la punta de lanza de lo que devendría después puesto que, a partir de entonces, Google concentra sus esfuerzos en la generación de fuentes de información Google Maps (2005), compra de Writely (2006) un procesador de textos on-line que evolucionaría en Google Docs, Google Calendar (2006); así como la recogida de información por sus usuarios y personalización de servicios, Historial Web, Google Analytics, iGoogle o Google Bookmarks (2005), Google Reader (2005). Aunque también lanzaba buscadores mucho más específicos, como Google Blogsearch en clara competición con Technorati el referente entonces como buscador de la blogosfera, Google Patents o Google Finance (2006).

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Tu cuenta de AdSense de Google ha sido inhabilitada

Hace ya unos meses os anunciábamos que íbamos a insertar publicidad dentro de los contenidos de este blog. Como muchos blogs antes que nosotros, insertamos publicidad como un experimento, como una curiosidad para comprobar hasta dónde se llegaba y cómo funcionaba, aunque otros descubrieron que la publicidad dentro de un blog podía llegar a tener sentido y poder rentabilizar la gestión del formato con algunos ingresos adicionales. No nos engañemos, son muy pocos los bloguers que tienen ingresos interesantes por la inserción de mensajes publicitarios en su sitio, mientras que el resto nos conformamos con generar los suficientes como para que el servidor nos pueda resultar gratuito.

Nuestra elección, además de tener una implantación en el mercado español muy importante, fue Google Adsense. El sistema era sencillo, respaldado por una compañía grande, con una buena cantidad de empresas anunciantes y lo considerábamos como la mejor opción para la generación de ingresos por nuestros contenidos y nuestra temática. Desde un principio, fuimos conscientes de que no queríamos dedicarnos a la realización de post patrocinados ni similares, otras opciones que se habían desarrollado dentro de la Blogosfera, por lo que Adsense nos pareció una opción bastante cómoda atendiendo a nuestras expectativas.

Pues bien, la semana pasada Adsense nos comunicaba que nos deshabilitaba la cuenta, que retiraban de su red de webs y que si deseábamos una reconsideración de esta decisión por parte de Google debíamos ponernos en contacto con ellos a través de un formulario un tanto parco. El hecho es que la semana andaba demasiado atareado para encargarme de estos asuntos, que pueden llegar a ser graves atendiendo las características de otros sitios web, pero lo cierto es que nuestra inhabilitación me pareció una falta de tacto completa por parte de Google.

Porque si bien es cierto que no somos nada ni en cuanto a visitas, ni en cuanto a contenidos, ni del interés que podamos despertar dentro de la blogosfera, desde nuestra parte no habíamos realizado ninguna acción ilegal, ni éramos conscientes de ella, ni habíamos detectado ninguna actividad anómala en nuestro servidor. Además, desde Google no se tuvo la más mínima consideración a la hora de cortar el servicio sin advertirnos del fraude que se estaba produciendo y sin explicaciones nos mandaron un correo tipo Cease & Desist sin ningún aviso previo.

Obviamente, la comunicación con Google es posible, como ya hemos señalado, y tratamos de solucionarlo como bien pudimos. Algo que se hizo con una gran celeridad, es cierto, sin embargo a partir de ese momento hemos comenzado a considerar la realización de otras actividades publicitarias como la integración dentro de una red de blogs más grande (Lo cual no es descartable) o la búsqueda de patrocinadores que puede que nos suponga los mismos ingresos que actualmente estamos recibiendo con el programa publicitario de Google. En fin, que puede ser que la próxima vez nos tengamos que buscar la publicidad por otro lado.

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Catalogar vs. indexar

Uno de los mayores pecados que puede realizar un documentalista o un bibliotecario es pronunciar la palabra tabú: NO. «No está, no existe o no se puede hacer» son frases que en algunas ocasiones lanzamos casi de forma automática casi sin percatarnos bajo la presión de una consulta de información de un usuario urgido por la necesidad, casi sin tiempo para realizar una segunda reflexión. Tal vez deberíamos adoptar una actitud mucho más positiva, o idealista según se mire, como hacen los informáticos, siempre dispuestos a decir que sí y para posteriormente convertirlo en un «ya veremos». Es posible que esa negatividad manifiesta surja de los documentalistas porque somos capaces de situarnos en el lado del usuario, conscientes de la problemática que éste se va a encontrar cuando comience a utilizar una aplicación, una página web, una interfaz que ataca una base de datos. Es por ello que siempre estamos dispuestos a situar un «pero», cuando consideramos que el bosque es mucho más extenso de lo que creen nuestros amigos, los informáticos, en un momento. Así pues, deberíamos cambiar nuestra actitud, colocar siempre el SÍ ante cualquier otra consideración y luego ya nos preocuparemos de cómo salimos del entuerto, simplemente a modo de supervivencia.

Digo esto porque recientemente, revisando una de las revistas informáticas más populares de España, me encontraba con una columna de opinión de un informático que atacaba la catalogación, las folksonomías y por extensión la documentación en un entorno donde Google podía hallarlo todo. Concretamente, a modo ilustrativo, nuestro informático consideraba que no necesitaba clasificar los correos que le llegaban, puesto que utilizando una serie de palabras clave podía localizar el email perdido en la avalancha de su buzón. Al mismo tiempo, creía que el etiquetado social, el tagging, era una actividad prescindible puesto que el superalgoritmo googleliano bien podría resolvernos la papeleta sin necesidad de andar perdiendo el tiempo en la gestión de la información personal.

Qué crueldad. En diez años, Google nos ha jubilado. Nos hemos convertido en prescindibles, en una figura cómica al lado de la compleja programación desarrollada desde Mountain View, creo que es el momento de acabar con esta farsa… En realidad, somos unos tecnófobos redomados, realicémonos un harakiri colectivo y entonemos un mea culpa. Somos unos obsoletos digitales

Sin embargo, no estamos más lejos de la realidad. Por ejemplo, seguramente nuestros lectores dispondrán de una cantidad mayor de ejemplos, me pregunto, ¿ha intentado recuperar información de una base de datos de un medio de comunicación? ¿Ha utilizado los sistemas de búsqueda en los archivos que los medios de comunicación disponen en sus webs? ¿Ha utilizado a Google para ello? ¿Cuáles han sido los resultados? Yo se lo diré, la experiencia manda: O sabe lo que busca, colocando específicamente las palabras mágicas publicadas en el texto que busca o difícilmente va a encontrar lo que desea. O lo ha leído previamente, o va a ser complicado encontrar nada y simplemente el silencio será estruendoso.

Hay que tener en cuenta que el trabajo que se realiza desde la parte humana en la descripción de la información, ya se trate de palabras clave, pequeños resúmenes o el control del vocabulario, es valor añadido a la información. Es relativamente sencillo perderse dentro de una base de datos documental en la que se vuelcan diariamente informaciones sin el menor control del vocabulario. Si se trabaja dentro de un medio de comunicación, lo primero que se aprende es que los propios periodistas utilzan conceptos y palabras distintas enfocados en un mismo tema, que una noticia seguimiento de una información anterior no tiene porqué necesariamente hacer referencia directa a la previa y a la hora de recuperar ambas la desambiguación es completamente necesaria.

Porque el informático podrá considerar que es posible indexar toda la información que se produce diariamente en un medio de comunicación impreso, sin embargo lo que los documentalistas ponemos sobre la mesa son las dificultades a la hora de recuperación, ordenación de resultados y pertinencia de los mismos. Sin embargo, a veces nos quedamos en un NO y una sonrisa, lo que no es suficientemente significativo para nuestro interlocutor y no aportamos valor añadido a la discusión. Sí, es cierto, el motor de búsqueda recuperará información si colocamos las palabras mágicas, las que conocemos que el texto contenía, aunque no siempre las conoceremos de antemano. Dispondremos en nuestra cabeza de conceptos y sinónimos, el rico lenguaje natural, sin embargo no siempre podremos atacar una base de datos con ellos y recuperar información, no recuperaríamos nada y será entonces cuando algo realmente no exista, a pesar de que realmente no lo habremos recuperado.

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