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Etiqueta: Google

Eric Schmidt, el hombre que puede reinar

Reclamado hace ocho años por los fundadores de Google, Sergei Brin y Larry Page, la figura de Eric Schmidt se ha ido agrandando con el tiempo según la estrategia global que seguía Google iba variando e insertándose y asentándose en casi todos los sectores de la tecnología. Estos sectores ya exceden los propios terrenos de la Web, como el de la telefonía con el desarrollo de forma abierta sistema operativo Android para móviles o el del sistema operativo Google Chrome para ordenadores. Esta tendencia expansiva de Google ya ha obligado a Schmidt a abandonar el consejo de Apple que ve a Google como un serio competidor para su teléfono iPhone y su estrategia dentro del mundo de la telefonía, así como en propio de los ordenadores debido a Chrome.

En la entrevista El futuro de los negocios según Google de la revista HSM Management (V.3 N.5, sept-oct 2009), Schmidt nos ofrece algunos destellos sobre su visión global de cómo va a funcionar el mundo respecto a su relación con la tecnología, así de cómo él trata de sacar lo mejor de cada uno de su equipo de trabajo.

Lo primero que hace Schmidt es desechar la teoría de la Larga Cola en favor de las más tradicionales Powerlaws (en el texto traducida como Ley de Poder) desde un punto de vista empresarial. Porque, según la visión de Schmidt, las empresas obtienen la mayoría de sus ingresos de unos pocos productos e Internet tenderá a realizar una concentración de marcas. Las marcas, los negocios y las figuras públicas serán cada vez más globales por lo que la tendencia será a rentabilizarla frente al resto.

Otra de sus interesantes reflexiones en el texto es el efecto red provocado por la vida digital que acentuará que todos los procesos vayan más rápido. Para Schmidt, cuando todas las personas estén conectadas y hablando entre sí, el ciclo de vida de los productos, las innovaciones, la información se transmitirán y se desarrollarán a mayor velocidad. Por supuesto que es consciente de que esto para nosotros puede suponer un problema debido al estrés que nos puede provocar, sin embargo actualmente hay toda una generación creciendo a esa velocidad y lo ven como algo completamente normal. Sus futuros líderes comprenderán cómo organizar ese mundo y el resto sólo podremos adaptarnos a él o simplemente sentarnos a contemplarlo.

Uno de los efectos de lo anterior es que las compañías ya no pueden ser controladoras de sus consumidores, deben dejar fluir la información y tratar de hablar con sus clientes. Para Schmidt, los grupos saben tomar mejores decisiones que los individuos, aunque puntualiza que deben estar integrados con las personas más inteligentes e interesantes, de ahí la teoría de la eSabiduría donde una empresa puede operar sobre la base del consenso con sus usuarios. Uno de los puntos fuertes de Google, remacha.

Por otro lado, el objetivo de Google es convertirse en un sistema innovador a escala, pasando a definir qué supone para Google cada una de esas palabras. Así, innovador es hacer cosas que sorprendan a los demás, sistemático es conseguir que se sistematice el enfoque provocando que se innove de verdad y escala a más de uno. De esta manera, Schmidt considera que Google dispone de una cartera suficiente de nuevos proyectos que confía en que alguno tenga éxito.

Sin embargo, el proceso de innovación sólo puede producirse si existe comunicación entre los distintos departamentos involucrados en cada proyecto. Esto se debe a la naturaleza de la tecnología donde la mayoría de las empresas cada vez serán más complejas, tendrán más productos y de mayor variedad. Para mantener la barrera competitiva hacen falta productos más flexibles, escalables, diferenciados y globales; y para ello Google trata de evitar las estructuras divisionales y unidades de negocio. De esta manera, se fomenta los vínculos informales de la cultura abierta y se trata de alentar la colaboración entre departamentos. De esta manera, se busca que los trabajadores se autoorganicen detectando los problemas más importantes.

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¿Es la web social el inicio del declive de Google?

Antes que nada debo puntualizar a que me refiero a Google y su buscador, sobre el que sustenta buena parte de su modelo de negocio y uno de los productos que no va a permitir que se quede obsoleto. Sin embargo, puede suceder que los cambios en los hábitos de los internautas condenen al buscador a cambiar, a buscar alternativas, porque de lo contrario puede encontrarse con que puede estar perdiendo la eficiencia de la que disponía antaño.

El éxito de Google se fundamenta en que entendió cómo funcionaba la Red, comprendió cómo funcionaba su ecosistema de información sustentado sobre enlaces. Cuando el resto de buscadores trataban de realizar un análisis documental de los textos para posicionar sus resultados analizando la densidad de ciertas palabras dentro de los documentos en HTML, Google entendió que lo que realmente había que hacer era analizar los votos que recibía cada documento contando los enlaces que redirigían a él y la manera cómo lo hacían. De esta manera, si una página sobre una temática era más enlazada que el resto, Google consideraba que era ésta la merecedora de aparecer en la primera posición frente a cierta ecuación de búsqueda.

Este razonamiento sencillo, muy pulido mediante su algoritmo, supuso toda una revolución a la hora de recuperar información en la Red. Frente a la descripción del contenido mediante etiquetas (Meta Tags) o el propio texto del documento, Google añadió un elemento más que le otorgaba mayor peso, pasando a pies juntillas de los intentos de establecer estándares para la descripción humana de los contenidos web. Obviamente, el buscador no lo eludió del todo, puesto que el contenido y cómo se dispone todavía es importante para Google, sin embargo el factor determinante pasaría a ser otro y el buscador se convertiría en el rey dentro de esa economía de enlaces.

Tanto es así que actualmente las directrices de Google a la hora de describir y etiquetar enlaces, más o menos opacas, sirven de mandamientos para los webmasters a la vez que los SEO se pelean en un intento de desentrañar el enigma del algoritmo de Google. Sin embargo, puede ser que el buscador se enfrente a un mayor desafío y que puede en un futuro sea vital para la vigencia de su tecnología: Los cambios en la forma que los internautas intercambian información.

Porque no podemos llevarnos a equivocación, la Web 2.0 desarrolló la economía del enlace hasta extremos insospechados. Los blogs, los wikis y los sistemas de filtrado social de información todavía utilizan la forma tradicional de enlazar documentos dentro de la Web, sin embargo los nuevos desarrollos dentro de la Web Social están cambiando las maneras de actuar de los internautas, pudiendo llegar el caso de que tengan un efecto decisivo a la hora de que Google desarrolle su producto y posicione distintos tipos de información por encima de otros.

Debemos tener presente que los hábitos informacionales de los internautas más activos y avezados están cambiando. Hoy en día, se considera que el buscador desarrollado por Twitter es la forma de mantenerse informado y actualizado sobre las nuevas tendencias, sobre los hechos más relevantes, considerado por algunos como incluso más actualizado por Google. Porque hoy en día, se tuitea mucho más rápido que se bloguea, perdiendo perspectiva sí, pero transmitiendo el hecho más que reflexionado sobre él. La blogosfera, aquella masa pensante, se abandona por la inmediatez del telegrama, absorbida por la necesidad de ser el primero buscando la aspiración de los tradicionales medios de comunicación.

Por el camino nos dejamos el tradicional enlace, en Twitter ya no se cita la fuente directamente, sino que se utiliza un intermediario, un acortador de URLs y los problemas derivados de su utilización, para que el telegrama y su posible ampliación quepan en 144 caracteres. Dentro de esto, los SEO se preguntan si realmente Twitter permite posicionar mejor, mientras Google presiona para que los sistemas de microblogging pasen por su rodillo y utilicen el atributo Nofollow, para que sus bots no se pierdan en un marasmo de contenido breve y sin demasiado jugo que extraer.

Mientras tanto existe un reto mucho mayor que se le presenta a Google, un pedazo de la Internet Invisible como lo son las redes sociales. De esta manera, al mismo tiempo que la red social Facebook intenta convertirse en un Twitter ampliado, la información y la recomendación que se daban en una web abierta se desplazan lentamente hacia este sistema. ¿Cuántos enlaces se intercambian dentro de las redes sociales y sus foros inalcanzables para Google? ¿Cuántas recomendaciones se envían? ¿Cuantos enlaces se colocan en los muros y espacios de sus usuarios?

Infinitos, mientras las arañas de Google no pueden franquear ese muro. La privacidad de este tipo de redes sociales manda a la vez que aumentan su tráfico y su volumen, atrapando y fascinando a sus usuarios por partes iguales. De este modo, Google podría encontrarse con que la Red abierta poco a poco languidece, doblegándose por su sencillez de uso y su masa crítica.

Ante esto la pregunta es si las redes sociales son una moda o una tendencia y el impacto que tendrán sobre el futuro y la forma de entender la Web.

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Las debilidades de Google

Omnipresente en el día a día de cualquier internauta, es difícil concebir un futuro inmediato en la Web sin que la gran G se encuentre en ella. Pero, a pesar de sus defensores a ultranza, la empresa de Mountain View también puede contemplar como el futuro puede ennegrecerse en el horizonte. La consultora francesa faberNovel se ha atrevido a conjeturar cuáles son actualmente las máximas amenazas para Google y en la presentación Why could Google die… nos la resumen. He aquí algunas de las claves:

Amenazas legales

  • Denuncias por monopolio. 2007 – Microsoft denunció a Google por posición monopolística tras la compra de DoubleClick. 2008 – Yahoo! trató sin éxito de alcanzar un acuerdo con Google, las autoridades antimonopolio objetaron. 2009 – SourceTool denuncia a Google por posición dominante. Esto puede aumentar en un futuro dependiendo de las posiciones estratégicas que desarrolle la empresa de Mountain View.
  • Denuncias por infracción del Copyright. La mayoría de los servicios de Google enlazan o albergan material sujeto a copyright (Por ejemplo, YouTube o Google Books), los riesgos de denuncias o solicitudes de compensaciones económicas son bastante altos.

Debilidades internas

  • Incapacidad para contratar o retener personas claves. En empresas maduras, los incentivos para la rentención de empleados o la contratación de nuevos son cada vez menos eficientes.
  • Incapacidad para escalar procesos operativos. Cuanto mayor sea la estructura de Google más dificultades tendrá para dar salida a la innovación y la creatividad, así como se le presentarán dificultades para mantener el nivel cualitativo de sus productos.
  • Dificultades en su alta dirección. Hasta este momento, tres son las cabezas visibles de Google (Larry Page, Eric Schmidt y Sergei Brin) pero en un futuro pueden encontrar dificultades a la hora de delegar competencias.

Amenazas estratégicas

  • Dificultades para nuevas adquisiciones. Aunque la mayoría de las adquisiciones de Google han resultado exitosas, algunas de ellas han demostrado dificultades a la hora de encontrar su hueco dentro de la estrategia global de la compañía.
  • Incapacidad para controlar puntos de entrada. Google ha fracasado a la hora de entrar y desarrollar puntos estratégicos como las Redes Sociales. Puede sucederle también en el futuro en otros campos clave como el de la telefonía móvil, las televisiones, videoconsolas, etc.
  • Nuevas innovaciones. Algunas compañías exitosas han visto su capacidad de influencia decaer tras la aparición de nuevas tecnologías disruptivas, puede que también le suceda a ella.
  • Cambios en las estrategias de sus sectores clave. Que Microsoft se alíe con Yahoo!, o que Apple o Firefox abandonen sus acuerdos de colaboración con Google puede afectar al futuro desarrollo de la compañía.

Otras amenazas

  • Asuntos relacionados con la privacidad. La omnipresencia de los productos de Google en la actividad de los internautas puede suponerle problemas ante las Administraciones Públicas de los países en los que desarrolla sus actividades, así como el uso y recolección que haga de las estadísticas de uso de los mismos.
  • Amenazas por el ecosistema OpenSource. Google trabaja con muchas comunidades independientes, sin embargo estas alianzas pueden cambiar en un futuro si se contempla a la compañía como una amenaza o también puede suceder que simplemente los negocios OpenSource evolucionen.
  • Caídas de los servicios de Google. Las recientes caídas en sus servicios han supuesto daños en la imagen de marca, pero también puede suponer una disminución de usuarios corporativos en sus productos.
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La Prensa decide ir a Google rogando y con el mazo dando

Vaya por delante que el caso de Google News, si yo fuese un editor de un diario, me parecería obsceno. Si acudimos a una de sus secciones genéricas, por ejemplo a la de Economía, descubriremos, para mayor escarnio de los medios, que éstas aparecen agrupadas por hecho noticiable en un espacio terriblemente reducido. Es decir, ahora mismo cuando estoy escribiendo este texto, podemos encontrar hasta 484 artículos que se refieren a una misma noticia que se agrupan en escasas cuatro líneas de la página de resultados. Ante esto, podríamos considerar que ¿dónde queda el valor, el prestigio, el peso específico que una cabecera luce ante la sociedad? ¿Por qué Google, o mejor su algoritmo, dispone que un medio de comunicación aparezca sobre otro? ¿Y qué decir de las noticias trabajadas, esas que requieren un poco de documentación, contraste de fuentes y reflexión, y que quedan relegadas rápidamente por el propio dinamismo de la actualidad informativa?

A los medios de comunicación nunca les ha llegado a agradar ese invento, ese gran distribuidor de tráfico que se supone que es Google News (GN). De hecho, en este producto del gigante de Mountain View, todos los medios son iguales, sin distinción. Yo mismo me he sorprendido durante su uso que el producto de Google situase a webs desconocidas por encima de las cabeceras tradicionales. Sin embargo, ahí radica la magia de Google, que de su chistera no se sabe a ciencia cierta cómo funciona. Durante su fase de expansión geográfica, los medios han cargado las tintas y de qué manera hacia GN adoptando distintas posiciones. Así, los belgas consiguieron que el servicio desapareciera, los franceses obtuvieron que no les indizase aunque después llegasen a un acuerdo con él para que alojase sus noticias. Ahora, tras la decisión del gigante de rentabilizar al máximo sus productos e incluir publicidad contextual en Google News, los medios de comunicación intentan que Google comience a repartir el pastel. No obstante, puede que deberíamos comenzar a preguntarnos si realmente están apuntando más alto.

Porque, no estoy del todo seguro que el tráfico del producto de GN sea excesivo en comparación con otros. Si realizamos una consulta a Google Trends y comprobamos el tráfico que dispone el dominio news.google.com junto a tres de los principales diarios estadounidenses en los últimos doce meses, comprobamos que en el ámbito local los diarios le vencen por varias cabezas. Es decir, los internautas siguen acudiendo a las cabeceras de sus medios de comunicación preferidos antes que al servicio de Google. Entonces, ¿a qué se debe este movimiento entonces? Sí, es probable que quieran una pequeña parte del pastel de GN, aunque seguramente en la distribución se les quedará en un pedazo relativamente pequeño, pero si el gigante cede comenzarán a apuntar más alto, hacia el producto principal: El buscador genérico.

Como hemos señalado anteriormente, desde sus inicios, los medios de comunicación no estaban del todo conformes con el comportamiento del algoritmo de GN y deseaban que Google lo modificase para que no desapareciesen de la página principal los reportajes de forma tan acelerada. Google contestó en su momento que estudiaría sus peticiones, pero no ha demostrado urgencia a la hora de actualizarlo. En este momento, la prensa presiona al buscador para que la noticia original consiga el mejor posicionamiento frente a las otras webs que la recogen o comentan (fundamentalmente los blogs) o hacen derivaciones de ella. En realidad, están entrando en la consideración que la cabecera debería disponer de mayor peso a la hora de posicionar los resultados, algo que Google todo sea dicho ya había contemplado.

Pero, aunque los medios de comunicación presionen al buscador, éste ya se ha movido de forma estratégica. De hecho, los acuerdos que recientemente ha firmado con las agencias de prensa más importantes de distintos países nos señala que Google está tratando de convertir a GN en un medio de comunicación más y que, de forma lógica, posicionará los resultados de las noticias que aloje por encima de lo que recojan los medios de comunicación en sus webs. De esta manera, los medios de comunicación tendrán que preocuparse por la creación de contenidos originales y de cierta calidad antes de centrarse en la redistribución de los textos servidos por agencias.

Pero aquí viene el dilema: Si uno de los modelos de negocio de las agencias de prensa es servir noticias a los medios de comunicación para que los publiquen (Y los medios tradicionales pagan por ellas), pero en la Web los medios no pueden rentabilizar el esfuerzo de pagar ese servicio, ¿lo seguirán manteniendo? ¿O han sido las propias agencias las que se han disparado en el pie ofreciendo sus contenidos a Google a cambio de los réditos de Adsense?

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Será mejor que no tengas que elegir entre olvido o memoria

Más vale que no tengas que elegir
entre el olvido y la memoria,
entre la nieve y el sudor.
Será mejor que aprendas a vivir
sobre la línea divisoria
que va del tedio a la pasión. […]

Esta boca es míaJoaquín Sabina

La recién estrenada Defensora del Lector del diario El País, Milagros Pérez Olivas, entraba completamente al trapo en su artículo Condenados a permanecer en la Red en la que exponía los casos de algunos lectores que solicitaban la retirada de ciertas informaciones localizables en los archivos del periódico. La Defensora exponía que un número creciente de lectores y usuarios de su web se ponían en contacto con la empresa solicitando el borrado de ciertos datos que les afectaban, porque realizando una sencilla consulta a través del buscador Google utilizando como palabra clave su nombre descubrían consternados informaciones caducas o, según el caso, fuera del contexto en el que se habían dado y las consideraban lesivas.

Como ejemplo, Milagros Pérez recogía el testimonio de un lector que había participado en los foros del diario, algo aparentemente inocente, pero que actualmente consideraba preocupante que ese comentario se expusiese como primer resultado sobre su persona por parte del gigante de Mountain View. Podríamos imaginar que el lector se encontraba consternado porque no deseaba que la primera referencia hacia su persona fuese en un tono desenfadado. ¿Y si, durante un proceso de selección para un futuro trabajo, el responsable de la entrevista consulta la base de datos de Google y descubría aquello? ¿Dónde lo coloca a él? Depende del tono y la temática, por supuesto, aunque hay casos más gravosos.

Realizando consultas nominales, podemos encontrarnos desde resultados de exámenes -información privada que no puede ser expuesta ni en un tablón ni en un PDF colgado en una página web de un sitio universitario-, resultados de procesos selectivos de becas, de exámenes funcionariales, solicitudes administrativas, sentencias o indultos, etcétera. Nos encontramos ante informaciones que se publican diariamente en la Red que en determinado momento pueden resultar útiles para el usuario, pero que pasado un tiempo dejan un rastro de actividades que no todo el mundo gustaría de ellas. En todos estos casos, se trata de información personal, publicada según la legislación vigente a través de publicaciones oficiales, que hasta hace poco sólo era pertinente y conocida casi exclusivamente por el afectado. Sin embargo, Google lo cambia todo y sus robots lo ordenan todo haciéndolo accesible a cualquiera sin contemplar si ponen en evidencia a una persona.

El debate abierto en El País ha sido intenso en los foros periodísticos – Periodistas21 o La Tejedora – donde se ha realizado una reflexión sobre el trabajo del periodista. Así, si a un individuo el juez lo llama a declarar como imputado y lo recogen los medios, pero tras el juicio es absuelto y estos no lo publican, ¿dónde queda la rectificación? ¿Cómo se borra esa mancha injusta en su reputación digital? Por supuesto que, para la empresa editora, los archivos son intocables. No se puede borrar esa información, aunque tal vez sí que debería ser actualizable o al menos no debería caer en el olvido tan pronto como deja de ser noticia.

Mientras tanto Google considera que no es competencia suya mantener limpios los ficheros de todos los sitios webs. La tecnología para hacer inaccesible una página determinada existe y debe ser utilizada por los editores no por los intermediarios entre usuarios e información. Esto lo mantienen sus responsables, aunque exista una sentencia que exige al buscador que esa información sea inaccesible y exima a la empresa editora de la web.

Mientras tanto, la reputación digital toma cuerpo como un elemento necesario a vigilar para cualquier persona. El control sobre lo que se dice de nosotros y lo que es recuperable en la web dispone de cada día de mayor importancia, convirtiendo la Web una prolongación de nuestra identidad profesional y personal más allá de nuestro control. No sólo debemos controlar lo que en las Redes Sociales o la Web 2.0 se publica sobre nosotros, sino que también debemos estar atentos y ser conscientes de qué vías nuestros datos personales son dispuestos de forma completamente libre en la Red de Redes casi sin que nos percatemos de ello.

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¿SEO o SEM? La adicción a Adwords

Esta semana pasada se ha celebrado en Valencia el VIII Workshop Calsi en el que, como suele, los contenidos suelen ser superiores a la asistencia que muestra la sala. Como cada año, nosotros estuvimos por allí tanto como nuestras ocupaciones laborales nos permitieron y, además de saludar a las viejas amistades y hacer nuevas, lo cierto es que las mesas a las que asistimos no nos dejaron indiferentes.

Personalmente, la mesa que me despertó mayor interés, fue la moderada por Javier Leiva que llevaba por título Modelos de Negocio 2.0. Es una lástima que llegásemos tarde a ella y sólo pudiésemos disfrutar de su parte final, pero nos sorprendió gratamente que en esta ocasión el moderador no tuvo que emplearse a fondo para lanzar sus preguntas a sus ponentes, algo que suele suceder con demasiada frecuencia, sino que la sala fue la generadora del debate y fue concretando los temas a discutir. Por supuesto que los ponentes estuvieron a la altura y tanto Angel María Herrera, Javier Celaya, Juan Luís Hortelano como Javier Martín nos ilustraron con su experiencia o, ante la falta de ella, su siempre estimulante punto de vista.

No hace falta señalar que son innumerables los temas tratados como, por ejemplo, el cansancio de la utilización del término Web 2.0 y el comienzo de la utilización de Web Social por parte de algunos de los ponentes, pero uno de los temas tratados por el público y más interesantes fue la Adicción a Google Adwords, algo de lo que ya había oído hablar pero me pareció sumamente interesante en su exposición.

El sistema publicitario de Google, por el que obtiene el 95% de sus ingresos, se basa sobre dos soportes: Google Adsense para los creadores o administradores de contenidos (Los editores) y Google Adwords para las empresas anunciantes. Los anunciantes crean sus anuncios textuales o gráficos y posteriormente pujan por determinadas palabras clave. Google se encarga de colocar estos anuncios dentro de páginas relevantes dependiendo de las palabras clave adquiridas. Por ejemplo, si un anunciante quiere vender coches, comprará determinadas palabras clave de esta temática y Google colocará sus anuncios en webs que traten esta temática.

El objetivo fundamental es que los internautas que hagan clic sobre un anuncio estén interesados realmente en el mundo de la automoción y que el visitante adquiera cierto producto. Por supuesto que un anunciante puede tener dos tipos de tráfico hacia su web: El generado mediante el sistema de Adwords (SEM) o mediante el posicionamiento que haga de su sitio a través de los buscadores (SEO).

En la mesa del Calsi, se expuso la problemática de que el sistema funcionaba, pero que la dependencia a éste era contemplada como excesiva. Concretamente, se afirmó que el gasto mensual de la empresa que expuso su caso era de 12.000 € y que obviamente se quería ir reduciendo esta cifra fundamentalmente porque era considerada como una visión cortoplacista. Sin embargo, desde su punto de vista era una manera fácil y rápida de generar ventas, aunque también se había desplegado toda una operativa SEO para posicionar correctamente las páginas del producto.

Los resultados expuestos tanto SEM y SEO eran bastante buenos para la empresa, pero desde ella se contemplaba con preocupación la excesiva dependencia de Google. Aunque la empresa, obviamente, no se identificó, los ponentes de la mesa consideraron que si la política desplegada funcionaba no tenía que preocupar en exceso. Por otro lado, consideraron que las acciones desarrolladas mediante SEO más bien podría tener un efecto pernicioso al inundar la Web de spam y además podría resultar más caro que la compra de palabras clave mediante Adwords.

Tal vez, lo que nos cabría añadir, es que la imagen de una empresa, su posicionamiento en el mercado, más allá de las consideraciones de Google, no se construye en un día. Los internautas que hayan adquirido sus productos y sus servicios gracias a Adwords es bastante probable que vuelvan a ella si están satisfechos, por lo que la Marca se construye poco a poco y las políticas de fidelización no son competencia de Google, sino más bien de sus directivos.

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¿Cuántos lectores de RSS podrías tener hoy?

Una de las cosas que más me sorprende de Feedburner es que no ha habido ningún servicio capaz de hacerle sombra. Sí, existen innumerables webs que son capaces de gestionar feeds, desde agregadores a generadores, pero el servicio que ofrece Feedburner – normalizar el formato del fichero RSS, dar una versión legible para las personas en su caso, ofrecer estadísticas sobre los suscritos, servicios añadidos como la suscripción al mismo por correo electrónico y, la más importante, bajar el estrés de nuestro servidor a la hora de servir información a los bots – no ha sido igualado hasta ahora. La popularidad del mismo llegó a ser tan importante que Google se fijó en él y decidió su adquisición en mayo de 2007 por 100 millones de dólares tras muchos rumores.

Desde entonces, el proceso de innovación y de mejora dentro del servicio ha permanecido bastante plano llegando a considerarse que simplemente Google lo estaba dejando morir. Este hecho puede ser que sea achacable a la nunca sencilla integración dentro de la macroestructura de Google, como bien les ha sucedido a muchas compañías adquiridas por el gigante, y en ocasiones contradictorias, puesto que una de las últimas propuestas por parte de Feedburner fue la de ofrecer un sistema de estadísticas para páginas web que, obviamente, se enfrentaba con el superior producto Google Analytics. En cualquier caso, de lo que no cabe duda, es que Google adquirió este servicio para rentabilizar los contenidos que gestiona insertando su popular programa publicitario, Adsense, dentro de los textos servidos por infinidad de pequeños sitios web.

De hecho, el blog oficial de Feedburner, Burning Questions, fue cerrado junto la apertura de uno sustitutivo con la denominación Adsense for Feeds, toda una declaración de principios. Dos años después, Google nos urge en migrar las cuentas de acceso de Feedburner hacia una Google Account para poder seguir utilizándolo. Sin embargo, aunque el proceso es bastante sencillo, no deja de ser en ciertos aspectos traumático. Así, por ejemplo, a la hora de mostrar las estadísticas de suscriptores, el servicio sufre fluctuaciones dramáticas (en ocasiones de un día para otro se puede llegar a perder un 40% de tus suscriptores), más allá de los “apagones” que de vez en cuando Feedburner sufre por los principales agregadores RSS disponibles on-line, fundamentalmente Google Reader (!) y Bloglines.

Lo cierto es que más allá de las situaciones puntuales antes señaladas, la excepción se está convirtiendo en una constante, siendo casi imposible saber a ciencia cierta cuántos suscriptores disponemos en cada momento, por lo que el servicio comienza a no aportar el valor añadido del que en su momento disponía. Por otro lado, al gestionar los contenidos a través de Feedburner perdemos cierto control sobre los contenidos de los feeds, porque si bien Feedburner nos advierte de los Unfrequent uses, no nos permite bloquearlos, por lo que nos impide, por ejemplo, restringir los abusos que realizan los Content Scrappers, por poner un ejemplo.

Sin embargo, el abandono de este servicio a otro plantea ciertas dificultades. Por un lado, debemos encontrar un sistema de estadísticas fiable, que en el caso de los blogs gestionados con WordPress bien podría servirnos el plugin oficial WordPress Stats, sin embargo la redirección de los feeds si no se ha sido cuidadoso desde un principio -señalando una URL dentro de nuestro dominio que finalmente redireccionase al servicio de Feedburner-, puede llegar a ser confusa para nuestros lectores y para nosotros mismos que debemos advertirles y sugerirles el esfuerzo del cambio. Lo que nunca llega a ser suficiente para que permanezcan junto a nosotros.

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