Saltar al contenido →

Etiqueta: Blogging

Los comentarios son una parte esencial de tu blog

Para aquel que no se haya percatado aún, el hecho de publicar una bitácora en Internet, aún haciéndolo de una forma anónima bajo un seudónimo no va a conseguir que nos libremos de ser descubiertos si por alguna razón cometemos una falta o simplemente tenemos un desliz. Por ejemplo, podemos atrevernos a plagiar completamente un artículo, aunque no tardaremos en ser descubiertos e inundados de comentarios no demasiado amables por nuestro atropello. También podemos escribir un texto inspirados por lo que leímos, pero si desgraciadamente se nos olvida citar la fuente, no tardaremos en exceso en recibir un mensaje ya sea en forma de comentario o en forma de correo recordándonos nuestra falta.

Desde luego que no voy a hacer aquí una recomendación sobre cómo se debe mantener un blog, ni tampoco sobre cómo debería actuar un bloguer para disponer de cierta cantidad de visitas, ya existen muchas recopilaciones acertadas y muy interesantes sobre ello (incluso para los que ya llevamos un tiempo por aquí). Pero, aunque no sea el primero en escribir sobre ello, creo que es interesante el tratar de recoger uno de los aspectos más interesantes de los weblogs basándome en experiencias propias: Los visitantes y sus comentarios.

Una de las características que más influyen en el reciente éxito de las bitácoras es su carácter abierto y participativo. Es cierto que uno puede publicar lo que desee, pero a cambio, y esto es lo que diferencia también de las páginas estáticas de los primeros tiempos de Internet, también deja su texto abierto para ser enriquecido, ser alabado o ser simplemente vapuleado. No importa realmente lo que se refleje en el post – una imagen estática, un sonido, un video o un texto – tarde o temprano, por accidente o no, alguien llegará hasta él y posiblemente dejará su impronta para bien o para mal nuestro. También se utilizan para darse a conocer dentro de un círculo específico de weblogs, por ejemplo sin ir más lejo en esta Biblioblogosfera, por lo que un comentarista a veces deja un comentario para que visites su blog como una forma de tarjeta de visita.

10 comentarios

El lenguaje de los blogs

Blog
Contracción de Weblog. Sitio web que contiene textos, enlaces o fotos publicados cronológicamente, en general por una sola persona, desde una perspectiva personal. [En castellano también se utiliza el término bitácora]

Bloguear (To Blog)
Disponer o publicar materiales en un blog

Bloguer (Blogger)
Persona que mantiene un blog

Blogosfera (Blogosphere)
Todos los blogs o la comunidad bloguera.

Blogroll
Lista de enlaces externos que aparecen en un blog, a menudo enlaces hacia otros blogs y generalmente mostrados dentro de una columna en la página principal. En ocasiones, se trata de una sub-comunidad de bloguers que son amigos.

5 comentarios

La sabiduría me persigue, pero yo soy más rápido

La frase que trata de condensar todo el significado dice así: La blogosfera es la conversación. Personalmente, después de tanto tiempo por aquí, aunque apenas sea nada, no puedo estar más de acuerdo y creo que intento ejercer esa conversación con mayor o menor éxito, con más o menos intensidad, obviamente, dependiendo del momento y de las circunstancias.

Desgraciadamente, suele suceder que, uno es humano, comete errores, sufre despistes y no se percata ni de si tiene controladas todas las fuentes, ni siquiera todos los puntos de vista, que uno no puede detenerse a leer atentamente todos los posts que se publican, ni todos los artículos, ni sigue todos los enlaces, ni mucho todos los comentarios. Que sí, es cierto que uno trata estar al día, pero no dispone del tiempo suficiente para leerlo todo, a veces ni siquiera para postear, ni mucho menos comentarlo, que uno puede pasar de soslayo por una noticia que no le parece interesante, pero a lo largo del tiempo descubre que esto es muy bueno. En definitiva, como dice el graffiti universitario, que la sabiduría parece perseguirme, pero desafortunadamente para mí, yo soy más rápido.

Para comprender a lo que quiero llegar, debemos comenzar por la quinta esencia de la blogosfera: la referencia y el debate. Aunque la blogosfera evoluciona y necesitaríamos un artículo completo para tratar de desmenuzar las formas y los modos en las que se publica en ella, nos vamos a quedar con estos dos tipos de textos citados, puesto que son los esenciales y básicamente muchos blogueros pasamos por ellos.

8 comentarios

El síndrome del blogger quemado

Cayendo reiteradamente en mis contradicciones, hace una semana escribía un texto un tanto pesimista sobre mi situación como biblioblogger, que no como blogger, considerando que tal vez no volvería a escribir en esta bitácora. Es curioso que ahora me vea delante del editor de textos escribiendo de nuevo para un sitio sobre el que dije que me tomaría un tiempo antes de volver a publicar. Puede mi caso sea el de un blogoadicto, pero dejaré esa sintomatología para otro texto, si alguien no se aventura antes, centrándome en este caso en otro de los síndromes de la blogosfera: El blogger quemado.

Concretamente en aquel artículo aciago de resignación y renuncia, opinaba que no me veía con la capacidad de escribir nada más para este blog. Las razones aducidas eran diversas, pero básicamente me encontraba un tanto cansado, o más bien saturado, del esfuerzo que había realizado durante el año largo de existencia de esta bitácora. Es probable que entonces pareciese que la condenase a su desaparición, y por ende mía, de la blogosfera; sin embargo, hoy heme aquí, delante de un ordenador, tratando de imponer el orden a las ideas, escribiendo un nuevo texto que no he podido evitar redactar, como si a la cabeza aún dispusiese de carburante. Al menos para uno más.

Sí, el motor se enciende, pero lo hace de la forma más egocentrista posible, considerando mi problema como algo global al que muchos bloggers se enfrentan cada día. Es curioso que entre tantas personas no nos hayamos percatado que algo parece fallar en un momento determinado en el mantenimiento de un blog. Así que me veo con las fuerzas para tratar de reflejarlo, a pesar de que habrá quien creerá que este punto está fuera de lugar, que mis opiniones son completamente erróneas. Probablemente, pero personalmente considero que muchos de nosotros llegamos a un punto en que un post más es una tortura, un comentario de recriminación es un paso hacia atrás, una pequeña penalización hacia lo que se convertirá en nuestro abandono (temporal o total) de la blogosfera.

Pero dejadme que me explique antes de que se os encienda el alma, permitidme una vez más desarrollar mis consideraciones y después podréis hablar, aquí mismo o en otro lugar, sobre la existencia, o no, del síndrome del blogger quemado.

16 comentarios

Mi madre nunca leería este blog: Sobre blogs, rankings e internautas

Creo que este agosto ha sido uno de los más duros dentro de la blogosfera. Por simple analogía, si los hackers y los estudiantes de informática se dedican durante el mes de agosto a desarrollar virus informáticos para comprobar a cuántos ordenadores infectan y quién de ellos es capaz de organizar el mayor caos posible en la Red, durante este verano los bloggers por lo visto hemos tenido tiempo de sobra para caer en la apatía y hemos terminado comparándonos los unos con los otros elaborando algunas clasificaciones de los supuestos mejores blogs hispanos.

Hace ya un tiempo que soy internauta y, echando la vista hacia atrás, es curioso cómo ha evolucionado todo esto. Antes los que poseíamos una página web propia nos conformábamos con poca cosa. Muchas veces se reducía a escribir una palabra clave en un buscador y te sentías muy orgulloso con tal de que tu página apareciese en el primer lugar o, al menos, que apareciese entre los diez primeros puestos de resultados relevantes. Claro que cuando Google decidió que las palabras y/o las meta etiquetas no eran lo más imporante para determinar la pertinencia de una página web ante una consulta, las cosas cambiaron.

Desde Google se consideró que eran precisamente los enlaces que una página recibía lo más determinante a la hora de determinar su relevancia, puesto que los enlaces entrantes eran un método para evaluar su popularidad y/o su importancia (Es una visión reduccionista, lo sé, pero es para entendernos). De esta manera, el buscador nos complicó un poco más las cosas. Si querías aparecer dentro de los primeros puestos dentro de una búsqueda podías realizar varias cosas: O bien tenías muchos amigos que te enlazasen, o si no los tenías hacías falsas páginas que lo hiciesen o directamente comprabas los descriptores al buscador (No hablo de Google, claro) para que te situase justo donde tú quisieras estar. Posteriormente, llegó el programa Ad-Words, pero ésa es otra historia. Google también nos ofreció una forma de conocer el peso que tenía nuestra web y con ello nos volvió locos con su famosa barra verde, el PageRank, que aunque anda un tanto obsoleta todavía nos hace sentirnos orgullosos dependiendo de su valor numérico. Aquí empezamos con las comparaciones.

24 comentarios

En la era de la post-información

Algunos afirmaron que con la implantación y la difusión del uso de Internet en la sociedad avanzaríamos hacia la era de la Información. De este modo, nos encontraríamos en una sociedad ideal en la que el recurso más valioso de las etapas anteriores de la Humanidad, la información, sería fácilmente accesible, cualquiera podría disponer de ella y hacer uso. Todo se hallaría en las redes, tan sólo al alcance de nuestros dedos y únicamente deberíamos de teclear las palabras mágicas. Sin embargo, todos sabemos que aquellos sueños pronto se vieron truncados. La información es ubicua, pero no es fácil discriminar la relevante, discernir entre información y simple publicidad, la mentira del el engaño, la manipulación informativa de lo que no lo es, cubrir todas las fuentes interesantes, descubrir aquellas informaciones que nos son realmente relevantes. En una palabra, es casi imposible permanecer informado sin acabar infoxicado.

En la etapa posterior a la Sociedad de la Información, el camino se andará justo de la forma contraria de lo que hacemos ahora. La información vendrá a nosotros, no la buscaremos, la información se discriminará por sí misma, llegará a los que realmente están interesados en ella; en suma, el individuo se convertirá en un objetivo informativo. Como ya dijo Negroponte, nos hallaremos entonces en la era de la post-información.

Emilio Alonso contemplaba las portadas de los periódicos en los kioscos a media mañana del miércoles 6 de junio y no salía de su perplejidad. El mundo ya sabía que sería Londres y no Madrid la ciudad que albergaría los Juegos Olímpicos en el 2012, pero aquellos viejos papeles tozudamente aún afirmaban: "Frenética movilización para que Madrid logre hoy el triunfo". Sobre aquellos papeles completamente desfasados y obsoletos, Emilio reflexionaba sobre las necesidades que tenían los medios de comunicación en reciclarse o, simplemente, morir. Pero es que la muerte fue noticia a la mañana siguiente tras los atentados de Londres, mientras aquellos papeles andaban preguntándose qué había sucedido con el gran trabajo que había hecho Madrid para ganar los juegos. La mañana del día 7 de julio en Londres ya no importaba en exceso las celebraciones del día anterior sobre su elección, cuatro bombas habían explotado en el centro de la ciudad. Mientras los papeles pasaban rápidamente a la Historia, la Historia escribía otra página. El periodismo hacía otro tanto, pero esta vez en la Red.

El 11M los grandes periódicos pusieron en la calle una edición especial sobre los atentados de Madrid. A media mañana, las explosiones se habían producido entre las 7:45 y las 8, los lectores podían informarse de los datos que se tenían hasta ese momento. El diario El País todavía anda lamentándose por el titular en portada que había publicado afirmando que los atentados habían sido obra de ETA. La precipitación los dejaba en evidencia, mientras que sus ediciones digitales debían reforzar las composiciones en la web para tratar de mantenerse accesibles tras la avalancha de visitas que recibían. Elpais.es abrió sus contenidos aquella mañana (hasta entonces era completamente de pago) y puede que entonces la división digital, venciese a definitivamente a la impresa, los tiempos estaban cambiando. Están cambiando.

Cuando uno adquiere un diario, no piensa en leerlo completamente, lo que realiza según avanza en su lectura son una serie de tareas para la selección y filtrado de noticias que le pueden resultar de mayor interés. Desde luego que las noticias no se leen en bruto y el propio comité editorial se encarga de ajustar los contenidos a la línea del periódico, así como seleccionar las noticias que pueden resultar de mayor interés para los lectores. Es decir, se produce un filtrado previo que en muchas ocasiones deja mucho que desear. En cualquier caso, es probable que la mayoría de los lectores habituales de un medio de comunicación impreso no lleguen a consumir de un 15 a un 35% de la información que ha sido impresa en este tipo de soporte, pero debía de conformarse con la información que recibía puesto que había pagado por ella.

Pero con la llegada de la Sociedad de la Información, la forma en la que se consumen las noticias escritas de actualidad ha sufrido una evolución drástica. Los medios de comunicación impresos pierden lectores precisamente por los sectores más jóvenes, aquellos que consumen más información a través de Internet y que han sabido desarrollar una vida digital. Esta vida digital pasa en muchos casos por el denominado Periodismo 3.0 o periodismo participativo por el cual una persona puede ejercer el derecho a informar, o simplemente aportando documentos más allá del testimonio oral, a los propios medios de comunicación.

Las noticias de impacto, ya se trate de los atentados terroristas en las grandes urbes o de catástrofes naturales como el tsunami del sur de Asia, sacan a relucir que las cosas están cambiando lentamente pero de forma segura y que la infraestructura creada lentamente se sostiene ante estos embates e incluso sale reforzada. Los atentados del 11S ayudaron sobremanera en la evolución de la incipiente blogosfera, además de difundir su existencia, pero los hechos acontecidos en Londres recientemente tan sólo pueden venir a demostrar que la evolución de ésta todavía no se ha detenido.

La difusión de la utilización de las folksonomías y del tagging en distintos sitios web como Technorati o Flickrsirvieron como canal de distribución de la información principal para aquellos que se encontraban sedientos de información. Los propios medios de comunicación recurrieron a estas herramientas para iniciar la recolección de documentos gráficos sobre los momentos de las explosiones o de los videos que se rodaron precariamente con los teléfonos móviles. Por supuesto que los medios solicitaron a los ciudadanos que les remitiesen documentos gráficos, sin embargo esto ya parecía un tanto arcaico, la información estaba en la Red y no necesitaba de los grandes medios para ser difundida. Si querían hacer uso de ella podían hacerlo, pero simplemente serían partícipes del cambio que les transformaría.

Aunque este es un fenómeno bondadoso, por así llamarlo, también los hay otros que no lo son tanto. Pero todos estos hechos vienen a demostrar que el modelo anterior de los medios de comunicación impresos tiende a tornarse obsoleto. El usuario ya no desea buscar la información, no desea que se la filtren, quiere que la información le busque a él y precisamente la que él necesita. Pero no podemos extrañarnos ante la rotundidad de estas afirmaciones puesto que es algo que ya se está haciendo. El mejor ejemplo lo hallamos en Google News que ya ofrece a sus lectores la posibilidad de personalizar los contenidos que quieran que sean mostrados, pero también la BBC hizo otro tanto para facilitar el consumo de la información a sus visitantes y no será el último. Sin embargo, se puede dar un paso más allá se pueden crear sitios web que personalicen la información sin la necesidad de una actitud activa del usuario.

Gixo o Findory son dos páginas web similares a Google News, ya que ofrece enlaces a artículos de otras fuentes, sin embargo la diferencia entre uno y las otras dos consiste en que Findory o Gixo aprenden de los comportamientos del usuario y tratan de ajustarse a sus movimientos dentro del sitio web. De esta forma, mientras el usuario navega a través de las distintas noticias que ofrecen, el sistema va asimilando las necesidades informativas del mismo y mientras tanto va sugiriendo y maquetando las páginas ajustándose a éstas. Como se comprobará, el sistema es muy similar al que ya utiliza Amazon que ofrece a sus clientes artículos relacionados a sus compras o bien sus visitas.

Pero sería estúpido considerar que el futuro de esta tipología de sistemas acaba en los medios de comunicación tradicionales. Los blogs lentamente se constituyen como una propuesta activa para enriquecerlos, no sustituirlos, tanto es así que Findory ya ofrece la oportunidad de sindicar las fuentes RSS de éstos. Los lectores deciden qué fuentes quieren leer, pero también recibirán propuestas para la lectura, se les discriminarán las lecturas en torno a sus intereses y las noticias irán a ellos. Puede que la era de la post-información esté a la vuelta de la esquina.

5 comentarios

Cuando ganamos, dijeron de nosotros…

Es éste un post de reflexión, como los que ya se están haciendo sobre estos premios, que considero necesario para tratar de agradecer a tod@s vuestros comentarios, vuestros apoyos y por dedicarle un momento a este sitio. También para aquellos que me felicitaron por correo, poco acostumbrados en este asunto de los blogs, y que nunca acabaría de colocarlos a todos dentro de una lista de agradecimiento.

Tan acostumbrado estaba (y estoy) a la famosa frase lo importante es participar, que todavía ando preguntándome cómo demonios debería celebrar este premio. Puede ser que se deba a que nunca he ganado nada, el mérito siempre se lo suele llevar otro, o simplemente a que es complicado describir exactamente qué hemos ganado. Cuando comento a las amistades que he ganado el Premio a la mejor bitácora temática 2004 (Siempre según Bitácoras.com), la pregunta inmediata es: ¿y qué te dieron? A lo que respondo con cara de circunstancias que realmente nada. Así que lo único que he hecho realmente con este premio es perder dinero por las múltiples rondas que debo, incluida la de Madrid que no olvido, además de adquirir cierta inseguridad y pánico escénico sobre lo próximo que debo de publicar.

Según me cuentan una de las principales características de este blog es su seriedad, sin embargo cuando nos ponemos un poco tontos nos recriminan que estábamos mejor antes, publicando largos artículos analíticos y de debate; por lo que ante la cuestión con qué carta quedarnos, considero que es mejor la mía que consiste esencialmente en proseguir haciendo lo que creamos conveniente dependiendo del momento.

11 comentarios