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Categoría: Visto/Leído

Indicadores para la Ciencia y la Tecnología: La Bibliometría en el Manual Frascati

El Manual de Frascati, cuyo nombre oficial es Propuesta de Norma Práctica para encuestas de Investigación y Desarrollo Experimental, es una propuesta de la OCDE, que en junio de 1963 reunió a un grupo de expertos nacionales en estadísticas de investigación y desarrollo (NESTI) para redactarla en la Villa Falconeri en Frascatu, Italia.

Este manual contiene las definiciones básicas y categorías de las actividades de Investigación y Desarrollo, y ha sido aceptado por científicos de todo el mundo. Por esta razón, en la actualidad se reconoce como una referencia para determinar que actividades son consideradas de investigación y desarrollo.

A continuación la parte correspondiente a la Bibliometría:

Cobertura

21. La bibliometría es un término genérico que designa a los datos relativos a las publicaciones.Originalmente, el trabajo bibliométrico se limitaba a la recopilación de datos sobre el número de artículos y otras publicaciones científicas, clasificadas por autor y/o por institución, disciplina científica, país, etc., a fin de establecer los indicadores básicos de “productividad” para la investigación universitaria.

Con posterioridad, se desarrollaron técnicas más sofisticadas y multidimensionales basadas en las citas contenidas en los artículos (y más recientemente, también en las patentes).Tanto los índices de citación resultantes como los análisis de cocitación se utilizan para obtener unas medidas más precisas de la calidad de la investigación y para hacer un seguimiento del desarrollo de las disciplinas científicas y de las redes.

Utilización de estadísticas bibliométricas

22. El análisis bibliométrico utiliza los datos sobre el número de publicaciones científicas y sus autores y sobre los artículos y las citas contenidas en los mismos (así como las citas en las patentes) para medir los resultados obtenidos por los investigadores individuales o equipos de investigación, por las instituciones y los países, identificar las redes nacionales e internacionales, y describir el desarrollo de nuevos campos (multidisciplinares) de la ciencia y la tecnología.

Disponibilidad

23. La mayor parte de los datos bibliométricos provienen de empresas comerciales o asociaciones profesionales. La principal fuente de información es el conjunto de bases de datos del Science Citation Index (SCI) creado por el Institute for Scientific Information (Estados Unidos), que Computer Horizons Inc. ha utilizado para desarrollar algunas de las principales bases de datos de indicadores científicos. Los datos bibliométricos se pueden obtener también de otras bases de datos más especializadas. Por el momento, la OCDE no tiene el propósito, ni los recursos, ni la competencia, para llevar a cabo una recopilación de datos básicos, a pesar de que, normalmente, utiliza datos bibliométricos en sus informes analíticos.

Inconvenientes

24. La propensión a publicar varía según los campos científicos. La utilidad de los indicadores bibliométricos es mayor en las ciencias médicas y en ciertas ciencias naturales.Las bases de datos muestran sesgos hacia los artículos escritos en inglés, lo que puede afectar a las comparaciones internacionales.

Directrices internacionales

25. Los métodos bibliométricos han sido desarrollados esencialmente por grupos universitarios y por consultorías privadas.Actualmente no existen directrices oficiales internacionales para la recopilación de los correspondientes datos ni para su uso como indicadores de ciencia y tecnología. En 1989-90, la OCDE encargó la elaboración de un informe sobre la situación actual de la bibliometría que fue publicado en 1997 como un documento de trabajo de la Dirección de Ciencia, Tecnología e Industria (STI) (Okubo, 1997).

OCDE (Organización para la cooperación y desarrollo económicos). MANUAL de Frascati 2002. Madrid: Fundación Española Ciencia y Tecnología (FECYT), 2003. pp. 221-222

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Citas al libro /40

“El recuerdo que deja un libro a veces es más importante que el libro en sí”
Adolfo Bioy Casares

“La imprenta es un ejército de 26 soldados de plomo con el que se puede conquistar el mundo”
Johann Gutenberg

“Un libro de cabecera no se escoge, se enamora uno de él”
José Luis de Vilallonga

“Es más fácil diez volúmenes de principios filosóficos que poner en práctica uno solo de estos principios”
León Tolstoi

“Leer es multiplicar y enriquecer la vida interior”
Nicolás de Avellaneda

“Los libros antiguos son los libros de la juventud del mundo, y los nuevos son el fruto de su tiempo”
Oliver Wendell Holmes

“Uno no lee para aprender, ni para saber más, ni para escaparse. Uno lee porque la lectura es un vicio perfectamente compatible con la escasez de medios, con la falta de esa audacia que otros vicios requieren, y, más importante todavía, con la absoluta pereza”
Antonio Muñoz Molina

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Estamos juntos en esto

Estamos juntos en esto

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Citas al libro /39

“La literatura es mi Utopía. No hay barrera de sentidos que me pueda quitar este placer. Los libros me hablan sin impedimentos de ninguna clase”
Helen Keller

“Los libros no deben clasificarse nunca. Clasificarlos es una ciencia, pero no clasificarlos es un arte”
Lin Yutang

“Sería bueno comprar libros, si se pudiera comprar a la vez el tiempo para leerlos; pero casi siempre se confunde la compra de los libros con la apropiación de su contenido”
Arthur Schopenhauer

“El escritor escribe su libro para explicarse a sí mismo lo que no se puede explicar”
Gabriel García Márquez

“El libro raro es el libro que no corro el riesgo de encontrar, y si lo encuentro, no puedo permitirme comprarlo”
Grant Uden

“La biblioteca es uno de los más eficaces instrumentos de redención del proletariado”
Pablo Iglesias

“A lo largo de mi formación pasé muchas, pero muchas horas en bibliotecas públicas y escolares. Era como si las bibliotecas fueran mi propio tribunal de última instancia. La respuesta definitiva actual a casi cualquier pregunta se puede encontrar dentro de las cuatro paredes de la mayoría de las bibliotecas”
Arthur Ashe

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La recuperación de la información según Marshall McLuhan

No puedo remediarlo, aunque en ocasiones no entienda una palabra de lo que dice, pero Marshall McLuhan me tiene embrujado. Escribió su libro Comprender los medios de comunicación. Extensiones del ser humano en 1964, antes de que la Internet fuese casi concebida, pero McLuhan ya preveía que la electricidad en la comunicación traería cambios terribles y radicales, así como nuestras interacción con el mundo.

“El medio es el mensaje” es la frase que más ha calado en nuestra cultura popular, se utiliza casi instintivamente, pero todo un desarrollo metafórico y en ocasiones incomprensible se extraen de ella. En ocasiones, aparentemente contradictorio en sus expresiones, como cuando explica los medios de comunicación fríos y calientes, el impacto de la fotografía a nivel sonoro y el de la imprenta a nivel audiovisual, McLuhan despliega un discurso que no consigue aburrirme, llevándome de la mano hacia una visión del futuro que puede que entonces no fuésemos capaces de entender pero que hoy en día se revela con toda su fuerza.

Os dejo aquí un pequeño extracto, un destello de este visionario que vio más allá que ninguno de sus contemporáneos y al que aún hoy recordamos insistentemente.

[…] Así como cualquier cosa puede servir de combustible, de materias primas o de materiales de construcción cuando aumentan los niveles de información de la física y de la química, con la tecnología eléctrica puede invocarse la aparición de todos los bienes tangibles, con circuitos de información ordenados según los patrones orgánicos que llamamos “automatización” y recuperación de la información. Con la tecnología eléctrica, toda la actividad humana se convierte en aprender y conocer. En términos de lo que todavía consideramos “economía” (palabra griega que se refería a una unidad familiar), significa que todos los tipos de empleo se convierten en “aprendizaje remunerado” y que todos los tipos de riqueza resultan de movimientos de información. […]

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Un sistema de gestión de información sanitaria… Prohibido usarlo

Superfreakonomics

Me encanta la sección “¿Sabías que…?” de la revista Muy Interesante. Pequeñas píldoras de curiosidades que posteriormente se recopilarían en una serie de libretos que, por supuesto, adquiría y aún tengo localizados en alguna estantería. Los dos libros Freakonomics y Superfreakonomics serían una especie de libros de curiosidades si no se tratase de textos que parecen hilar aparentes banalidades con hechos y argumentos constatados científicamente conectando directamente al político norteamericano Al Gore con el volcán Pinatubo. La verdad es que ambos son libros amenos y muy interesantes para aquellos que somos un poco curiosos e intentamos al mismo tiempo entender cómo funciona este mundo y las personas que lo habitamos, mientras aprendemos.

De aquel primer libro, Freakonomics, extrajimos dos ideas para este blog: La Asimetría Informativa y Si las bibliotecas públicas no existieran desde hace tiempo, ¿podría hoy alguien fundar una? De su segunda parte, que su editorial nos hizo llegar, creo que merece la pena reseñar una parte de uno de sus capítulos. Espero que resulte de interés.

Aunque algunos de los departamentos especializados del WHC (Hospital Central de Washington) tenían bastante prestigio, la sección de urgencias siempre quedaba la última de la zona del distrito de Columbia [en 1995]. Estaba abarrotada, era lenta y desorganizada; aproximadamente cada año cambiaba de director, y el propio director médico del hospital decía que la sección de urgencias era «un sitio bastante indeseable».

A estas alturas, entre Feied y Smith habían tratado a más de cien mil pacientes en diversas salas de urgencias. Descubrieron que había un elemento qeu siempre escaseaba: La información. […]

«Durante años, estuve tratando a los pacientes sin más información que lo que ellos me decían – dice Feied-. Cualquier otra información tardaba demasiado, así que no podías contar con ella. Muchas veces sabíamos qué información necesitábamos, e incluso sabíamos dónde estaba, pero no iba a llegar a tiempo. Los datos críticos estaban a dos horas o a dos semanas de nosotros. En un departamento de urgencias muy ajetreado, hasta dos minutos es demasiado tiempo. […]»

El problema tenía tan inquieto a Feied que se convirtió en el primer informatizador de medicinas de urgencias del mundo. […] Creía que la mejor manera de mejorar la atención médica en urgencias era mejroar el flujo de la información.

Ya antes de hacerse cargo en el WHC, Feied y Smith contrataron a un grupo de estudiantes de medicina para que siguieran a los médicos y a las enfermeras por la sección de urgencias y los acribillaran a preguntas. […] He aquí algunas de las preguntas que hacían a los estudiantes:

  • Desde la última vez que hablé con usted, ¿qué información ha necesitado?
  • ¿Cuánto tardó en conseguirla?
  • ¿Cuál es la fuente? ¿Llamó por teléfono, utilizó un libro de referencia, habló con un bibliotecario médico (Esto ocurría en los primeros tiempos de internet, antes de la aparición de la red)?
  • ¿Obtuvo una respuesta satisfactoria a sus preguntas?
  • ¿Tomó una decisión médica basada en esa respuesta?
  • ¿Cómo influyó esa decisión en la atención al paciente?
  • ¿Cuál fue el impacto económico de dicha decisión en el hospital?

El diagnóstico estaba claro: el departamento de urgencias del WHC padecía un caso grave de «datapenia», o bajo nivel de datos. Los médicos dedicaban aproximadamente el 60 por ciento de su tiempo a la «gestión de la información» y solo el 15 por ciento a la atención directa del paciente. […]

Smith y Feied descubrieron en el hospital más de trescientas fuentes de datos que no se comunicaban unas con otras, incluyendo un ordenador central, notas manuscritas, imágenes escaneadas, resultados de laboratorio, vídeos de angiogramas cardíacos y un sistema de seguimiento para el control de infecciones que se encontraba solo en el ordenador de una personas, en un archivo Excel. «Y si ella se marchaba de vacaciones, que Dios te ayudara si querías seguir un brote de tuberculosis», dice Feied.

Para proporcionar a los médicos y enfermeras de urgencis lo que necesitaban, había que construir un sistema informático a partir de cero. Tenía que ser enciclopédico (la falta de un dato clave echaría a perder el intento); tenía que ser potente (una sola resonancia magnética, por ejemplo, ocupa una capacidad enorme); y tenía que ser flexible (un sistema incapaz de incorporar datos de cualquier departamento de cualquier hospital del pasado, presente o futuro, no serviría de nada).

También tenía que ser rápido, muy rápido. No solo porque en urgencias la lentitud mata, sino porque […] una persona que utiliza un ordenador experimenta una «deriva cognitiva» si pasa más de un segundo entre hacer clic el ratón y ver nuevos datos en la pantalla. Si pasan diez segundos, la mente de la persona está ya en otro sitio.

[…]

Por desgracia, la idea no entusiasmó a todo el mundo en el WHC. Las instituciones son, por naturaleza, organismos grandes e inflexibles con feudos que hay que defender y reglas que no deben romperse. Algunos departamentos consideraban que sus datos eran porpiedad suya y se negaban a facilitarlos. Las estrictas normas de adquisiciones del hospital no permitían a Feied y Smith comprar el equipo informático que necesitaban. Uno de los altos cargos «nos odiaba -recuerda Feied-, y no perdía una oportunidad de ponernos trabas e impedir que la gente colaborara con nosotros. Solía entrar de noche en el sistema de peticiones de servicios y borraba las nuestras.» […]

Al final, Feied venció, o más bien vencieron los datos. Azyxxi [denominación utilizada para el sistema de información y posteriormente adquirido por Microsoft] cobró vida en un único ordenador de mesa en la sala de urgencias del WHC. Feied le puso un letrero: «Prueba Beta: No usar» (nadie dijo nunca que no fuera listo). Como otros tantos adanes y evas, los médicos y las enfermeras empezaron a mordisquear la fruta prohibida y la encontraron verdaderamente milagrosa. En pocos segundos podían localizar prácticamente cualquier información que necesitaran. Al cabo de una semana, había cola ante el ordenador Azyxxi. Y no eran solo médicos de urgencias; venían de todo el hospital para hacerse con los datos. A primera vista, parecía el producto de un genio. Pero Feied dice que no, que fue «el triunfo de la tenacidad».

LEVITT, Steven D.; DUBNER, Stephen J. Superfreakonomics. Enfriamento global, prostitutas patrióticas y por qué los terroristas suicidas deberían contratar un seguro de vida. Barcelona: Debate, 2010. pp. 96-99

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En la elección de la universidad, la biblioteca es importante

Anuncio ComplutenseLa Biblioteca, ese concepto demodée para una parte de la sociedad, resurge de vez en cuando para demostrarse como un elemento vital en la educación universitaria y sobre las otras dos patas sobre las que se fundamenta el cacareado nuevo modelo productivo español basado en el conocimiento – Los otros dos son investigación e innovación – . Aquí mismo, recogimos dos ejemplos que vienen a demostrarlo en dos universidades valencianas (Universidad La Florida y la Universidad Cardenal Herrera-CEU) donde se utilizan las Ciencias de la Documentación como un plus.

Pues bien, hoy os traemos otro ejemplo de un anuncio publicado en prensa nacional para recabar futuros estudiantes que sitúa a la biblioteca como una fortaleza a la hora de elegir como centro de formación a la Universidad Complutense de Madrid.

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