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Categoría: Biblioteconomía

Propuesta de un plan de trabajo para la realización de una auditoría de información: Documento final (y 3)

6. Confección informe

El informe debe enfocarse hacia la comprensión de las necesidades de información no cubiertas por la organización hacia sus áreas. De esta manera, el texto a redactar debe reflejar los flujos de trabajo y de comunicación entre los distintos departamentos de la organización de forma particular, aunque también se debe de realizar un informe de una forma global.

El documento debe de realizar unas propuestas de mejora tanto de las necesidades de información externas no cubiertas como aquella información interna que no llega o que es percibida como insuficiente por los miembros de la organización. En este momento, deberíamos realizar hincapié en la información que se pone a disposición de los miembros de una organización just in case o just in time, es decir, tratando de abarcar el máximo de áreas posibles sin saber a ciencia cierta cuándo y qué cantidad de información va a ser utilizada por los miembros de la organización o siendo conscientes de sus necesidades tratar de cubrir de forma específica las necesidades de información que resulten más productivas.

Este trabajo es un trabajo global en el que han participado innumerables miembros de la organización, por lo que se realizará una presentación en la que se explicará a los miembros de la organización los principales hallazgos, así como las acciones de mejora que se plantean desarrollar. La confección de los distintos informes dependiendo de la profundidad y alcance dentro de la organización de los mismos será una tarea que puede abarcar entre dos y tres meses.

7. Acciones a desarrollar y evaluación continua

La Auditoría debe desembocar necesariamente en una acción. Ya se trate de la implementación de una herramienta informática para la mejora de la comunicación interna o externa como el desarrollo de acciones de otra índole. Es necesario recalcar que se debe realizar una evaluación continua de las necesidades de la información que desarrolle en un futuro la organización. Para ello, se concretarán una serie de acciones que no tienen porqué pasar necesariamente por una acción tan amplia como la anteriormente descrita, sino más bien las entrevistas con los distintos responsables de área de forma anual, para volver a realizar una Auditoría de Información completa de forma quinquenal.

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Propuesta de un plan de trabajo para la realización de una auditoría de información: Trabajando en profundidad (2)

3. Revisión de la información recogida

Una vez que se ha desarrollado las distintas entrevistas con los responsables de área, se debe preparar un documento como puesta en común de la información recogida para discutir las conclusiones con ellos. En este documento, se recogerán sus impresiones, las posibles dificultades a la hora de cubrir sus necesidades de información tanto interna como externa que hayan podido detectar, así como el establecimiento de acciones de mejora en la comunicación entre los distintos departamentos.

De esta manera, se les reunirá a los responsables de área en forma de grupos de enfoque (focus groups) para revisar todo aquello que se ha apuntado en las entrevistas previas y, también, para recoger aquello que se haya podido pasar por alto durante las entrevistas o aquello que se considere como erróneo. Obviamente, estos informes se deberán de entregar de una forma previa a la reunión para que los responsables de área dispongan del tiempo necesario para su revisión y para que la reunión pueda ser mucho más rica en contenidos.

La revisión de toda la información y la publicación de los informes correspondientes puede abarcar un mes.

4. Confección de un cuestionario

Tras la reunión conjunta con los responsables de área, dependiendo de la información recogida y si se llega a considerar necesario, se puede realizar la confección de un cuestionario que deberá ser rellenado por los trabajadores que se crean pertinentes. En este momento, podemos considerar que dentro de una organización tenemos dos tipologías de trabajadores: Técnico y administrativo.

Las necesidades de información de uno y de otros son distintas. De este modo, si bien el personal técnico puede necesitar información científica y técnica (Normativa, patentes, legislación, artículos científicos y monografías); el personal administrativo a pesar de ser trabajadores poco intensivos en sus necesidades de información pueden llegar a considerar o tener necesidad de implementar un sistema de gestión documental para la mejora de procesos. Por ello, no debemos descuidarlos a pesar de que la detección de sus necesidades sea mucho más complicada de encontrar que en el primer caso.

La confección de un cuestionario no es tampoco sencilla. El concepto de información no es percibida de igual forma por una persona u otra. Información, fuente de información y documento pueden ser considerados de forma radicalmente distinta dependiendo de la persona y su formación, y por ello las preguntas deben ser lo suficientemente claras y directas para que las contestaciones agregadas no sean ambiguas o se neutralicen las unas con las otras.

La tipología de pregunta o cómo se va a abordar cada bloque también es vital. Si planteamos preguntas cerradas puede que no demos margen a los encuestados para contestar con libertad y con la realidad, sin embargo las preguntas abiertas o el exceso de ellas puede que los cansen y que deseen terminar rápido por lo que la información recogida puede que no sea suficiente.

La etapa de confección de un cuestionario es costosa y debe ser revisada con testeos de usuarios para comprobar su agilidad, si las preguntas están lo suficientemente claras para ser contestadas sin el tutelaje de un experto. Todo el proceso puede dilatarse unos tres meses.

5. Tabulación y tratamiento de datos

El tratamiento de los datos y qué herramientas informáticas se van a usar también son aspectos a considerar durante la confección del cuestionario. Si se realizan preguntas cerradas las contestaciones serán mucho más fáciles de tratar aunque deberemos tener presentes las variables a abordar, si por el contrario se realizan preguntas abiertas, se deberá realizar un trabajo de normalización de respuestas que dilatarán el proceso de tratamiento y resultará mucho más costoso, aunque las respuestas más ricas.

Obviamente, la digitalización de las respuestas nos permitirá ser mucho más agiles cuando se redacten los informes aunque también deberemos tener presente cómo deseamos almacenar esa información. La confección de una base de datos con los cuestionarios es interesante, aunque el proceso de digitalización es mucho más lento, además de que el diseño de la base de datos puede ralentizar el proceso. Por otra parte, se debe saber con anterioridad qué es lo que se quiere saber y cómo se quiere saber (Cómo se van a realizar las consultas dentro de ella) para poder extraer la información de forma efectiva.

El trabajo de tabulación y tratamiento de los datos recogidos en los cuestionarios puede dilatarse durante dos a tres meses.

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Propuesta de un plan de trabajo para la realización de una auditoría de información: Trabajo previo (1)

Las auditorías de información son quizá uno de los mayores retos que se pueden enfrentar los profesionales de la información que trabajan en las organizaciones. La  auditoría de la información  consiste en el examen y evaluación periódica de los recursos informativos de una organización. Su objetivo es conocer la utilización que se hace de la información, las barreras que se le impone y el establecimiento de procesos de mejora dentro de ella.

Uno de los pasos previos a tener presente antes de la ejecución efectiva de una auditoria de la información consiste en el conocimiento de los objetivos y las prioridades de la organización, la estructura que ésta posee, los estilos de gestión que se llevan a cabo y las relaciones con el entorno. También es interesante realizar una recopilación de las herramientas que se utilizan en la gestión de la información y de procesos, ya se trate de intranets o de otro tipo de software específico utilizado para ello.

Tras la fase preliminar de definición de los elementos que se quieren abordar en la Auditoría de Información, se desarrollará un plan de trabajo para la correcta realización de la Auditoría de Información que se encontrará dividida en una serie de fases. Obviamente, dependiendo del tamaño y la dispersión geográfica de la organización las necesidades temporales y de recursos variarán mucho, por lo que el tiempo señalado es orientativo respecto a la dimensión de nuestra organización.

 1. Recopilación de información

La realización de un trabajo de las características de una Auditoría de Información puede complicarse terriblemente si no se adoptan una serie de pasos a abordar de forma consecutiva. Hay que tener presente que las organizaciones son entes vivos que evolucionan de forma muy rápida y que se ajustan al entorno en el que se desarrollan. Dentro de un ámbito como el que se puede dar dentro de una institución investigadora, esta evolución es en ocasiones dramática, cambiando los trabajos y las necesidades de información de los distintos departamentos que la componen de forma muy rápida mientras se adaptan a los nuevos desarrollos y necesidades de las empresas con las que trabajan.

En cualquier caso, siempre existen tareas y trabajos que se hacen de forma mecánica y cuyos procedimientos están previamente definidos (Véase por ejemplo la aplicación de Normativa Técnica sobre productos o sistemas), por lo que nos encontramos con distintas dualidades de necesidades de información. Por un lado, tareas que son casi mecánicas o que siguen unos procedimientos definidos por documentos técnicos u oficiales, mientras que existen otras que si bien también pueden llegar a serlo (Presentación de un proyecto a una convocatoria nacional o internacional), las necesidades de información pueden variar de uno a otro proyecto puesto que el ámbito temático puede ser completamente distinto.

En el caso de que la Auditoría de Información la vaya a realizar personal de la organización auditada -Opción que si bien puede considerarse barata, desaconsejable con los problemas que se pueden encontrar- se considera como imprescindible la recopilación de toda la información que se considere necesaria para poder enfocar convenientemente los siguientes pasos. Esta información puede ser tanto bibliográfica (Bases de datos suscritas por la organización), como de procedimiento y documental (Herramientas y procesos que se utilizan a la hora de desempeñar los distintos trabajos y tareas) como organizativa (cuál es la estructura real de la empresa y quién depende de quién orgánicamente).

Este trabajo podría realizarse dentro de un tiempo de entre uno y dos meses, mientras se recopila la información sobre cada área de investigación y de ensayos.

2. Entrevistas responsables de área y/o departamento

Los documentos oficiales como los planes de I+D, las memorias anuales o la información pública como la que puede encontrarse en Internet nos puede aportar una visión general de cómo se estructura una organización, su misión y cuál es su modelo de negocio. Sin embargo, si consideramos la realización de una Auditoría necesitamos conocer de primera mano las principales dificultades que se detectan a la hora de realizar los trabajos, así como las nuevas líneas de investigación que se están abriendo.

Una de las principales herramientas para la recopilación de información son las entrevistas con los responsables de área. Debemos tener presente que no todos los responsables de área van a estar dispuestos a abrir las puertas de sus despachos, no necesariamente por antipatía, sino más bien por falta de tiempo o la falta de interés por el resultado. Es en este punto del proceso donde el apoyo desde los cuadros directivos es vital para garantizar el éxito de todo el proceso. Si se percibe el más mínimo desinterés, una parte importante de la Auditoría podría verse comprometida y por extensión todo el proceso. El apoyo de Gerencia es un actor necesario y posiblemente el más relevante para asegurar el éxito de todo el proceso que se debe considerar como capital para la mejora del trabajo interno, ya que de lo contrario podemos encontrarnos con muchas resistencias hacia la ardua tarea a la que nos enfrentamos.

El establecimiento de un guión previo con una serie de hitos para el éxito de la acción que se deben contemplar previamente junto al trabajo de captura de información por vías formales nos puede servir de guía a la hora de encauzar la entrevista. Por otra parte, consideramos recomendable el registro de la conversación más allá de las notas que el entrevistador pueda tomar. La conversación debe ser lo más flexible posible, tratando de encaminarla hacia nuestros puntos de interés pero también tomando buena nota de aquello que considere relevante el responsable de área porque nos puede servir de apoyo para el desarrollo de acciones futuras como el pase de un cuestionario a todos los miembros de la organización. Este proceso puede abarcar un mes, realizando entrevistas a unas diez personas de una duración de 20 horas en su conjunto.

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La asincronía de la Redacción de prensa también llega a Documentación

Periódicos en tabletasEl profundo debate sobre las redacciones integradas, separadas o mixtas en el que llevan inmersos los medios de comunicación impresos tras la irrupción de la crisis económica ya hace más de un lustro -Aunque debemos tener presente que la crisis del modelo económico de los medios ya se preveía durante la crisis del año 2000-, no ha podido dejar de salpicar a otros trabajadores auxiliares de la misma como, fundamentalmente, los documentalistas de prensa. Puede que nos contituyamos como una rara avis según los años vayan venciendo, algo prescindible según los automatismos y, ¡albricias!, los técnicos informáticos aseveran que los sistemas de gestión de información pueden recuperar la información de forma rápida y sencilla -Disculpadme la ironía-. Sin embargo, desgraciadamente, los efectos de esta transición ya van salpicándonos lentamente incluso en aquel bastión que nos quedaba y que nos diferenciaba para realizar un producto de calidad: La documentación de texto.

Porque el archivo de un medio de comunicación impreso constituía su memoria, el lugar al que acudir para repasar temas, para obtener ese dato que de otro modo sería terriblemente complicado conseguir de otra fuente documental, para comprobar si cierta pieza de información se ha publicado o simplemente para contrastar cómo se publicaron. Pero la diferenciación de las redacciones, la impresa y la digital, provoca que el producto final no sea ya un producto totalmente integrado, sino más bien un producto difuso que se quema nada más salir de la imprenta. Ya no se trata de que lo que se publicó ayer, hoy está pasado, sino que aquello que se publicó esta mañana a las 6 de la madrugada, a las 12 del mediodía ya ha sido machacado por la actualidad. Este proceso acelerado convirte al papel en un producto del siglo XX que parece deshacerse cuando es tocado, que pierde valor irreflenablemente según el segundero avanza inexorablemente.

En el plano de la documentación de prensa, ya no resulta suficiente almacenar lo impreso, hay que controlar también lo que se publica en digital. La negación de lo obvio sólo puede llevarnos a disgustos, mientras que esa parte de la plantilla crece en recursos humanos y va adquiriendo mayor importancia mientras absorbe otros. Estaremos completamente ciegos y seremos unos incautos si consideramos que la solución de todos los males digitales pasa por Google. Si convertimos a este buscador, o cualquier otro, como único medio para recuperar informaciones atrasadas sin un mínimo de tratamiento documental, caeremos en los consecuentes peligros que ello conlleva y bien conocidos por todos.

El futuro debe contemplar necesariamente la integración de los procesos de producción del producto informativo de tal manera que las informaciones se encuentren integradas y sean fácilmente trasladables de un formato a otro (Web, papel, móviles, tabletas…). En definitiva, que la presentación no prevalezca sobre el contenido. Nuestra batalla diaria.

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Documentalistas y el Diccionario Biográfico Español

Gonzalo Anes. El responsable del ‘Diccionario Biográfico Español’ defiende la obra y lamenta unas críticas «que no se habrían producido en ningún otro país europeo». También sale en defensa de Luis Suárez, el polémico biógrafo de Franco

[…]

P. Es obvio, pero quizá sí podía haberse interesado por las que requerían mayor imparcialidad…

R. Lo que me tranquiliza es que en cada tomo de la Academia pone que las biografías son propiedad de los biógrafos y que la Academia, aunque no estuviera conforme con el contenido, no quiso modificar ninguna por creer que pertenecía a su autor.

P. Si dieron normas estrictas sobre la necesidad de objetividad y de abstenerse de dar opiniones, y quedando claro que no se han respetado en algunos textos, ¿por qué no se corrigieron?

R. Porque para eso había que leer todos los textos.

P. ¿Y no se leyeron?

R. Sí, se leyeron por el equipo de documentalistas que tenían la misión de uniformar los tipos de imprenta y corregir las erratas.

[…]

B. HERMOSO / T. CONSTENLA. «No he leído la biografía de Franco». Madrid: Diario El País,  4 de junio de 2011. pág. 40-41

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La patente, esa gran desconocida

Dos hechos, casi coincidentes en el tiempo, me hacen replantearme el verdadero conocimiento y utilidad que se tiene de las patentes a nivel de innovación y de gestión de la información en España. El primero de ellos, surgió a raíz de la visita de un representante de la Fecyt (Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología) y su ronda de promoción de la base de datos referencial Scopus. Durante la presentación, pregunté que nivel de indización disponía la misma en lo que respecta a patentes, lo que las distintas respuestas y sus contestaciones nos condujeron a tratar el acuerdo de la Fecyt con Thomson Reuters respecto a la también base de datos bibliográfica, Web of Knowledge, y la desaparición de la, a mi entender, vital Derwent Innovation Index de la suscripción.

Para aquellos que lo desconozcan, sólo diré que Derwent es una base de datos centrada en la indexación y descripción de patentes a nivel mundial. Respecto al porqué de la desaparición de este recurso informativo de la suscripción que nos ofrecía la Fecyt a pequeñas instituciones, la representante me señaló que tenía que ser uno de los pocos de los que la utilizarían, ya que el índice de uso a nivel estatal era mínimo y por lo tanto se concluyó como poco relevante. Ya se sabe, ajustes presupuestarios.

Soy consciente de que, por supuesto, no soy el único que la usa. En otra conversación, completamente distinta y con otros actores, hablando con otro documentalista que trabaja en una Oficina de Transferencia de Resultados de una importante institución educativa, me confesaba que había tenido que solicitar la suscripción específica a esa base de datos ya que desde la biblioteca central se había considerado a esa base de datos como irrelevante y por lo tanto prescindible.

En un breve lapso de tiempo, me percaté que la Vigilancia Tecnológica, al menos en el caso de las patentes, es tal vez una actividad de la que se hace poco uso, puede que centrado en bases de datos abiertas, y qué decir a nivel universitario. Una situación que me hace reflexionar y que puede dar un poco más de luz de la baja cantidad de patentes que se realizan desde España a nivel europeo.

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Somos lo que nos dejen (y queramos) ser

Cuando empecé en este mundo, siempre confié en que mi vida profesional iría por otros derroteros más allá de los que marcase la Biblioteconomía. No es por desmerecer a todos los profesionales que trabajan en esos centros de información y su excelente trabajo, pero tuve que aguantar muchas guasas del tono “pero, ¿para eso hay que estudiar?” cuando trataba de explicar mi carrera universitaria. Obviamente, mi pensamiento se desplazaba hacia ese “más allá”, aunque resultaba mucho más sencillo explicar los conocimientos que adquiría en la universidad centrándome en las bibliotecas o en los archivos.

Nadie nace aprendido y para nosotros cada trabajo es un reto. Puede que ese reto fuese lo que más me gustó de la carrera y, por ello, abandoné Químicas por aquel incierto futuro. Maria Elena Mateo, que de vez en cuando se acuerda de publicar aquí, escribió hace tiempo un texto en el que nos relataba cómo había encarado un nuevo trabajo, en este caso como documentalista sobre un proyecto relacionado con la sanidad. ¿Qué sabe ella de enfermedades? Probablemente poco, pero aprende rápido.

Ésa es la mejor actitud ante los desafíos que nos impone nuestra profesión y la que muchos neófitos olvidan adoptar. Estoy cansado de abrir los ojos a nuevos profesionales que recién acaban la carrera universitaria, a abofetearles con la más cruda realidad, aunque lo peor de todo es su indulgencia. Desde “estudio Biblioteconomía porque no pude meterme en la carrera X” a “estoy aquí porque mi madre me dijo que estudiase esto”. Muchos estudiantes de Biblioteconomía creen que estudian para funcionario, como si la universidad fuese la mayor y mejor escuela de oposiciones y como si su visión de esta profesión no fuese más allá.

Me decepcionan, pero también me decepciona que esta misma universidad no les abra los ojos. Hay mucha vida para los profesionales de la información que han estudiado la ya extinta diplomatura de Biblioteconomía y Documentación, pero hay que saber encontrarla. Lo que no se puede es negarse a realizar un trabajo porque no se les enseñó, porque no les dijeron, porque no les interesa aprender. La universidad debe ofrecer esos instrumentos para encararse a un mundo laboral muy competitivo y extremadamente cruel para aquellos que no desean aprender más allá de lo que se les contó.

El pasado domingo leí una carta enviada a El País sobre un trabajador que deseaba tomarse un año sabático pero que consideraba que en el mundo anglosajón estaba bien visto, aunque aquí no. La contestación fue categórica, un año es demasiado tiempo y el mundo se mueve muy rápido. Es decir, no podemos relajarnos, debemos estar despiertos ante los nuevos cambios, debemos seguir avanzando como profesionales.

En este nuevo entorno tecnológico hiperconectado, los gurús consideran que los primeros puestos de trabajo que caerán serán los administrativos porque ya no es tan importante saber ordenar y clasificar la información para saber encontrarla. Las máquinas ya hacen buena parte de ese trabajo y cada día lo harán mejor. Sin embargo, hay que entender cómo funciona ese mundo, cómo se genera, cómo se produce, qué es lo que hace que la rueda gire. El nuevo grado medio universitario de Información y Documentación, ya se sustrae de la palabra biblioteconomía. La información hay que gestionarla, no archivarla hasta que puede que alguien la necesite, hay que desarrollar nuevas aptitudes ante nuevas necesidades. Mantener la mente abierta y saber adaptarse a los cambios.

¿Es imposible? Que se lo pregunten, por ejemplo, a Julian y Javier. Impossible is nothing.

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