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Categoría: Biblioteconomía

Big Data, Twitter y la Library of Congress

No dudéis que el Big Data va a ser trending topic este año. Habrá discusiones de si el término se utilizaba previamente o si simplemente es una buena idea de marketing, ¿no las hubo antes?, pero las discusiones terminológicas en ocasiones obvian la eficiencia y el desarrollo efectivo de las ideas.

Uno de los proyectos más apasionante en torno al Big Data que actualmente se están desarrollando se sitúan justamente en el ámbito bibliotecario. En abril de 2010, the Library of Congress (LoC) de Estados Unidos y Twitter llegaban a un acuerdo para que ésta se hiciese cargo del archivo de todos los tweets que almacenaba la empresa. En total, en ese momento, la biblioteca nacional estadounidense se hacía cargo de 170.000 millones de tweets públicos, 130 terabytes de información que crecían a un ritmo de 140 millones de tweets al día pero que actualmente lo hace más rápido, en torno a 500 millones.

El proyecto, además de la preservación, era ambicioso queriendo poner a disposición de los investigadores una basta fuente documental de hechos desarrollados los últimos años como la Primavera Árabe y que habían utilizado Twitter como correa de transmisión. Desde el punto de vista, periodístico, social e histórico, Twitter se presenta como una fuente primaria basta, pero de datos en crudo, de información dispersa que hay que ir hilvanando para poder obtener conclusiones.

Para tratar de hacer viable la recuperación de información, la LoC ha utilizado técnicas de Big Data desde distintos enfoques. Sin embargo, la biblioteca ha declarado su frustración a la hora de hacer viable la recuperación de la información considerando que las técnicas actuales no están tan avanzadas como la tecnología para crear y distribuir esos datos. Desde la LoC, afirman que si hoy en día las grandes empresas son incapaces de obtener resultados relevantes para las cantidades de información que generan dentro de su actividad diaria, qué puede hacer una organización pública con un presupuesto limitado.

El archivo de Twitter está planteado para que sólo pueda ser utilizado por investigadores, de momento 400 personas han declarado su interés por usarlo, sin embargo la situación actual no es muy prometedora, puesto que al lanzar una consulta, el sistema tardaría 24 horas en ofrecer resultados. Para poder mejorar la eficiencia del sistema, desde la LoC afirman que sería necesaria la inversión de una cantidad mayor de recursos de los que la institución no dispone actualmente, además de existir restricciones presupuestarias por la situación económica actual, por lo que la viabilidad del proyecto a la hora de ofrecer una herramienta útil de recuperación de la información es incierta en un corto plazo.

 

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“Steve Jobs” de Walter Isaacson

Parece observarnos desde la portada, con la mirada divertida e inteligente, dedicándonos una sonrisa entretenida, casi pícara. Esta fotografía emula a un retrato que ya le harían en su primera etapa en Apple. En aquella, mucho más joven, con el flequillo característico de aquellos que no tienen nada que perder gracias a su juventud, su mirada es mucho más penetrante, más inquisitiva, más pura. En la segunda fotografía, canoso, con alopecia y con una barba cuidadosamente descuidada; su aspecto es mucho más relajado, parece que ya ha vivido suficiente para haber encontrado su camino, para haberlo cambiado todo y con intención de seguir intentándolo.

El autor, Walter Isaacson, fue invitado por Jobs a componer su biografía para tratar de explicar a sus hijos cómo había construido un imperio tecnológico y el porqué de no haber pasado bastante tiempo con ellos. Isaacson trata reconstruir una personalidad nada sencilla y con múltiples aristas que nace ya marcada desde su nacimiento por su abandono y una búsqueda interior en su juventud que no dio especial resultado, ya que él mismo abandonó a su primera hija, Lisa. Es, por tanto, una biografía oficial marcada por la decisión de Jobs de contar su propia historia, de facilitar el acceso del periodista a sus seres queridos, a sus colegas de trabajo y a sus enemigos más acérrimos. Según cuenta Isaacson, en sus últimos momentos, Jobs le confesó que esperaría a que pasase un año antes de leerla, para que no se enfadarse tanto.

De Steve Jobs nos quedará el recuerdo de sus presentaciones, sus zapatillas, sus vaqueros y su jersey negro. Esas keynotes que solía adobar con el famoso y mágico “Y una cosa más” que empezó a desvanecerse a finales de su última etapa en Apple debido a las filtraciones y descuidos. En su última etapa, Jobs no se sacaría un nuevo conejo de la chistera, pero creó una cultura de entender la tecnología y los objetos que nos rodean que seguirá evolucionando en los años venideros tanto dentro de Apple como fuera de ella. Durante el tiempo que estuvo en activo cambió varias industrias (Informática, musical y cinematográfica con Pixar) con su visión particular del desarrollo y la capacidad de la tecnología disponible barriendo a los competidores que trataban de seguir su ritmo.

Su intensa personalidad se desprende en cada una de las páginas del libro de Isaacson. Su “campo de distorsión de la realidad” impulsaba a sus colegas a llegar a límites insospechados, de hecho, según admitía el equipo desarrollador del Macintosh, “llegamos tan lejos porque no sabíamos que no podía hacerse”. Jobs les exprimía hasta las últimas consecuencias, para él todo o “era una basura o era genial”, no había términos intermedios. Esa audacia, ese comportamiento blanco o negro, lo pagó caro tras ser despedido de Apple justo después de la presentación del Macintosh, y posteriormente su obcecación su propia vida al no querer enfrentarse al cáncer y buscar otras alternativas.

 Isaacson nos presenta a un personaje sin concesiones. En un estilo periodístico, claro y directo, establece una estructura narrativa en la que prevalece el desarrollo profesional de Jobs más que el personal. Sus colaboradores y sus detractores se suceden apoyando la visión de Jobs y a pesar de la divergencia de puntos de vista, confirmando que a pesar de las agrias discusiones, todos concluyen que Jobs solía tener razón.

No acabó sus estudios, no fue un programador, fue una persona sensible y amante de la tecnología que trataba de hacer lo complejo sencillo, que un objeto no necesitase más que un momento para ser comprendido y usado. Isaacson se enfrenta al reto de condensar una vida difícil y una personalidad extraordinaria en 744 páginas y tratar de hacerlo ameno. Lo consigue. Desde luego que se trata de un retrato amable de una vida apasionante y contradictoria, de un ser iracundo y mentiroso en ocasiones, pero que en sus últimos momentos trató de dejarlo todo listo y hacer las paces consigo mismo.

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La dicotomía del grupo PRISA: «El Huffington Post» y «El País», dos productos diferenciados para los nuevos tiempos

No son buenos tiempos para los medios de comunicación. En España, la llegada de la crisis económica los ha situado en serios aprietos económicos debido a que durante los años de bonanza muchos de ellos habían apostado por aventuras multimedia de las que algunos han tenido que desinvertir para sobrevivir. Las noticias de Expedientes de Regulación de Empleo (EREs) en los medios y agencias de comunicación de todo color político y soporte de difusión se suceden mes a mes. Mientras, las perspectivas no mejoran en ningún sentido, indicando las previsiones que se producirá un empeoramiento de la situación de los balances de situación de las empresas editoras al menos hasta que pase el verano.

Sin embargo, a pesar de tratarse de un sector en una reconversión industrial brutal, existen apuestas por la experimentación y los nuevos formatos. Tanto de periodistas muy activos en la Internet española como medios de comunicación que surgen de o bien periodistas afectados por estos EREs o bien de nuevos periodistas recién salidos de las facultades de información tratan de establecerse de forma independiente y con bajas inversiones. Pero también las grandes empresas editoras arriesgan con nuevos formatos, eso sí, extienden cheques y adquieren know-how y marcas. Éste es el caso del grupo PRISA y su El Huffington Post (HuffPo).

El grupo PRISA adquiere a Arianna Huffington no sólo la marca y la plantilla, además del 50% de la sociedad creada para albergar el proyecto empresarial del HuffPo español, si no también su know-how de forma que los periodistas de su versión americana enseñan a sus homólogos españoles cuáles han sido sus casos de éxito.

Desgraciadamente el nacimiento del HuffPo no podría traer sino polémica. Su versión americana nació de la agenda de Arianna Huffington y las redes de contactos que ya tenía establecidos previamente. De esta manera, invitó a personajes populares a abrir su blog dentro de su sitio web, el HuffPo, para posteriormente incorporar a profesionales. El HuffPo americano dispone de una plantilla de 200 personas a los que habría que añadir los miles de colaboradores que no cobran por su trabajo pero que publican sus textos e informaciones dentro del HuffPo y que se sintieron profundamente molestos cuando Arianna vendió su nuevo medio de comunicación a AOL por lo que cobró una buena suma, mientras que sus colaboradores no vieron un dólar.

En el caso español, tras la agitación y propaganda desarrollada por PRISA, para la adquisición de la marca y su puesta en marcha en el ámbito hispano (el HuffPo tiene ediciones en Francia, Gran Bretaña y espera establecerse en breve en Canadá e Italia) del nuevo medio sólo pudo provocar recelos y desconfianzas de un proyecto que bebía de las fuentes de su hermana mayor americana. Una plantilla de ocho periodistas con un buen puñado de colaboradores que no cobrarían por sus trabajos. Algunos consideraron que el HuffPo atacaba a los periodistas y una forma de entender la profesión lo que encendió los ánimos en la Red.

PRISA, editora de uno de los diarios más importantes de España, no quería tirar piedras sobre su propio tejado. El HuffPo era una nueva forma de generar audiencias e información, pero no podía ser competencia directa de El País en cuanto calidad. De hecho, El País dispone de una muy buena red de blogs de expertos y colaboradores. Su primer día en la Red atrajo muchas miradas y también infinidad de críticas empezando por el montaje de la fotografía que abría su portada que algunos consideraron de muy baja calidad. El cineasta Alex de la Iglesia hizo llegar ese malestar que percibía a través de Twitter a Montserrat Domínguez. Muchos profesionales de la comunicación están molestos con este nuevo proyecto que venía a sumarse a un sector enfermo como puntilla. Finalmente, tengo que reseñar aquí las distintas misivas que se entrecruzaron Montserrat Domínguez y el periodista Javier Pérez de Albéniz del medio digital  Cuarto Poder con réplicas y contra réplicas:

Espadas en alto para un sector demasiado vapuleado por demasiados frentes. En cualquier caso, el HuffPo español no sólo tiene que enfrentarse a los recelos de todo un colectivo, si no que hay que tener presente que España como mercado no es Estados Unidos, que el HuffPo nació en 2005 y han pasado siete años desde entonces; y que hacerse un hueco a la sombra de El País va a ser terriblemente complicado aunque se trate de diferenciar productos. Y más teniendo presente el estado de ánimo del sector informativo español, en el que incluso para el Consejero Delegado de PRISA, Juan Luis Cebrián, los medios de comunicación están muertos ya.

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La fotografía documental sin filtros, gracias

A la Fotografía le costó hacerse un hueco entre aquellas disciplinas consideradas como Arte. En sus orígenes, que situaremos para nuestra comodidad a mediados del siglo XIX, la captura de la luz mediante ópticas y químicos no podía hacerle sombra a disciplinas como la pintura de la que heredaba muchos conceptos estéticos en cuanto a perspectivas y composición. El resumen simplista quizá podría consistir en: Cualquier puede realizar una fotografía, casi nadie podría realizar un cuadro.

Sin embargo, la fascinación de la captura de esa realidad inició un trabajo de documentación de la vida en la que se buscaban paisajes, ciudades e incluso personas. Pero ya desde un principio esa realidad capturada podía no ajustarse a los cánones estéticos y había que empujarla con el retoque a pincel de esas imágenes. De hecho, casi como sucede actualmente, el fotógrafo disponía de un artista/retocador que mejoraba las sombras y los fondos a mano alzada. Desde los orígenes de la Fotografía, la captura de la realidad necesitaba ser mejorada en mayor o menor medida.

Por supuesto que las imágenes también podían ser mejoradas en laboratorio. Jugando con los tiempos de exposición y revelado, se podrían aclarar u obscurecer zonas específicas de las imágenes, mejorando el contraste global de las imágenes e incluso dándoles otras tonalidades a las imágenes mediante lo que se denominan virado o virajes.

Mientras tanto, la Fotografía rompía sus costuras horizontalizándose y popularizándose sobre todo con la aparición de la empresa Kodak, apareciendo cámaras más pequeñas, nuevas composiciones químicas y materiales mejorando el proceso hacia su industrialización. Por supuesto que los motivos y las composiciones se hicieron más abstractos en la que los fotógrafos buscaban una forma de expresarse mediante la manipulación de los negativos, de sustancias, etc. Es decir, no era necesario mostrar la realidad tal como era, si no como quería el artista mostrarla.

Ese debate, esa dicotomía fotografía real-manipulada o forzada es una constante hasta nuestros días en la que la digitalización ha horizontalizado aún más si cabe el acceso a la misma. La fotografía digital rompe de nuevo sus costuras con su asunción dentro de los dispositivos que siempre llevamos en nuestro bolsillo (los teléfonos móviles) y los complementos que «mejoran» esas imágenes obtenidas a través de cámaras limitadas: Los famosos filtros que aportan distintos programas de edición fotográfico como, por ejemplo, Instagram.

Llegados a este punto, cabe señalar la Fotografía es una disciplina sufrida, muy dependiente de las modas. Si hasta hace poco el famoso HDR era amado y odiado a partes iguales, otro tanto podría decirse de esos filtros que tratan de enmascarar la toma con colores chillones, contrastes imposibles o saturaciones excesivas. Por supuesto que la popularización de esos filtros no tiene nada de malo hasta que saltan a la fotografía documental y al fotoperiodismo, hasta que National Geographic dijo basta.

Personalmente, me encanta el fotoperiodismo. Esa realidad cruda que nos cuesta tanto aceptar en ocasiones. Tiene un poco de momento decisivo, de compromiso social y de riesgo para la integridad del fotógrafo que pocos serían capaces de asumir. Por supuesto que el fotoperiodista tiene prohibido manipular sus imágenes, salvo para la mejora básica de luces y sombras. El uso de filtros está terminantemente prohibido e, incluso, no pueden enviar sus fotos en blanco y negro a sus medios de comunicación o agencias.

National Geographic no hace fotoperiodismo estricto pero su trabajo de documentación es innegable. Sus argumentos para denostar los filtros y las modas fotográficas (como el HDR) son sencillos pero demoledores: El mundo ya es lo suficientemente bonito para que intentes mejorarlo con el Photoshop, sólo captúralo.

Obviamente, el debate continuará.

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Google vs. Documentalistas

[…] Y, sin embargo, los periódicos y las grandes empresas de medios siguen preparando los mismos tipos de productos, de la misma forma. La única variación es que aprovechan Internet y sus fenómenos relacionados para recortar los costes de hacer lo mismo. Así, se reducen las caras corresponsalías en el extranjero para reemplazarlas por agencias de noticias y la lectura de periódicos y páginas web del país que se desea cubrir. Las suscripciones a agencias se reducen, y desciende la inversión en departamentos de documentación, reemplazados por búsquedas en Google. Los correctores son eliminados, sustituyéndolos por sistemas automáticos de ortografía; los redactores jefes y periodistas veteranos son eliminados, y su lugar es ocupado por jóvenes animosos, pero sin experiencia y mucho más baratos. El objetivo es recortar al máximo los costes de hacer el mismo producto que se ha hecho siempre: un periódico con las secciones típicas y compuesto de noticias. […]

CERVERA, Jose. Desindustrializar la prensa: una propuesta de supervivencia para los medios del próximo siglo. En: Perogrullo, 8 de junio de 2012 [On-line]

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Crisis económica y bibliotecas públicas, ¿fin de un modelo? – Análisis DAFO

Al tiempo que esta larga y profunda crisis comienza a sacudir los cimientos del Estado del Bienestar, uno de los contrafuertes del sistema educativo y de acceso a la cultura de forma universal, el sistema bibliotecario, comienza a resquebrajarse. Es probable que sea demasiado pronto para que sus usuarios comiencen a sentir el efecto de las restricciones presupuestarias en las bibliotecas públicas (o puede que no), pero los recortes en personal en inversiones y en fondos librarios tendrán sus efectos a largo plazo.

Los administradores públicos en un intento desesperado de tratar de ajustar sus desequilibrios presupuestarios recortan partidas allí donde pueden o les dicen que lo hagan. Desgraciadamente, las bibliotecas públicas son uno de los servicios donde es más sencillo el ajuste, puesto que las tareas son más invisibles, los libros siguen en sus estanterías y mientras haya alguien que mantenga las puertas abiertas, aunque sea en detrimento del servicio a la sociedad, la falta de financiación no emergerá en toda su crudeza en el medio plazo. El colectivo de biblioteconomistas, diplomados, licenciados y profesionales dedicados a las bibliotecas, debería comenzar a trazar sus hojas de ruta para defender y mejorar un modelo que se va a poner en duda. Este no es un debate a tratar de forma ligera, pero para iniciar un debate hay que conocer cuáles son los problemas, descubrir las oportunidades para encararse a él.

Se han realizado distintos análisis DAFO de bibliotecas (Basten los ejemplos del Plan Vasco de Cultura oUniversidad de Valladolid), pero sirva este pequeño esquema como contribución a un debate que ya comenzó hace un tiempo con ideas arriesgadas como tratar de encontrar nuevos modelos de financiación para las bibliotecas públicas. Aclarar que no soy un experto puesto que no trabajo en una biblioteca pública, por lo que mi visión puede ser parcial, pero puede que retrate el cómo se contemplan a las Bibliotecas Públicas desde un sector de la sociedad. Sentiros libres a enriquecer el debate.

Análisis DAFO

Debilidades

  • En su inmensa mayoría, son muy dependientes de las inversiones directas de las Administraciones públicas
  • Atomización y aislamiento de las bibliotecas municipales al depender fundamentalmente de sus respectivos ayuntamientos.
  • Cierres y restricciones horarias se aceptan socialmente como mal menor respecto a otros.
  • Ausencia de sistemas centrales de coordinación.
  • Formación de usuarios.
  • Formación de bibliotecarios. Se ha avanzado mucho en ello con numerosas iniciativas desde asociaciones, colegios oficiales y otros colectivos, pero aún así se debe seguir avanzando hacia la tecnificación de la profesión.

Amenazas

  • Fácil de recortar presupuestariamente. La congelación de fondos para la renovación de colecciones no afecta directamente al funcionamiento de las bibliotecas en el corto plazo, pero a largo las deficiencias serán mucho más evidentes.
  • Iniciativas discutibles de los políticos. Las iniciativas de implicar a la Sociedad en las tareas bibliotecarias, por ejemplo, pueden ser discutibles si son mal aplicadas. En el ámbito anglosajón la figura del voluntario o amigo de las bibliotecas existe pero jamás sustituye a un profesional.
  • Fondos anticuados. Desde 2008, punto de inflexión en la crisis, las partidas presupuestarias de las bibliotecas se vienen recortando, no así el uso de las mismas que sufren un mayor volumen de usuarios, por lo que su labor social como difusora de la cultura todavía es bastante apreciada.
  • Transición a lo digital. Mientras la Sociedad vive un completo boom en el sector del libro digital, las bibliotecas pueden quedarse atrás en el cambio tecnológico por las restricciones presupuestarias.
  • DRM y préstamos. El cambio del paradigma del libro electrónico abre un nuevo debate respecto la función del «Préstamo» puesto que la biblioteca ya no posee el material físicamente.
  • Pérdida de interés por las nuevas generaciones. Las nuevas tecnologías y las nuevas formas de acceso a la información cambian los hábitos establecidos durante generaciones. Las bibliotecas no pueden evitar sentir sus efectos.

Fortalezas

  • Personal formado. La formación superior ha preparado a una generación de profesionales de información que huyen de tópicos de las generaciones anteriores.
  • Buena imagen social. Las bibliotecas son una de los servicios del Estado que disponen de una buena imagen dentro de la Sociedad.
  • Préstamos aumentan. La crisis ha facilitado un aumento de los usuarios que hacen uso de ellas y de sus servicios.
  • Colegios y asociaciones. La formación y la llegada de nuevos profesionales ha facilitado la concienciación del colectivo y de las necesidades mínimas que debe contemplar un servicio bibliotecario en condiciones.
  • Red de lectores asentada

Oportunidades

  • La transición a lo digital no se siente como una amenaza. La formación permite a los bibliotecarios la búsqueda de la innovación continua y entender los cambios radicales que están sufriendo las industrias culturales.
  • Trabajo en Red. La Biblioteca 2.0 ha fomentado que los profesionales de la información den el salto hacia su interconexión y el intercambio de ideas a través de las herramientas del Social Media.
  • No sólo libros. Las bibliotecas se erigen actualmente como entes culturales y agentes dinamizadores no sólo como depositarios de libros. Su función va más allá de una visión de la difusión de la cultura estática, sino se están erigiendo como entes tractores de la misma.

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El hashtag mató al titular

Los manuales de estilo periodísticos son muy estrictos a la hora de redactar titulares. La lectura de un artículo periodístico comienza con ellos, tienen que reducir una pieza informativa a la mínima expresión, no tienen porqué ser frases completas, no tienen que hacer referencia a títulos de películas o libros (O eso intentan los correctores de estilo), tienen que ser impactantes, originales, atractivos, no pueden superar cierta extensión, etc.

Desde luego que la Prensa e Internet nunca se han llevado demasiado bien, ni desde el punto de vista del modelo de negocio ni desde el punto de vista de la composición de los textos. Escribir para Google es una de las críticas achacables a esa transición, matando los dobles sentidos, acabando con la riqueza del lenguaje e intentando ser lo más descriptivo posible para ser localizado en el maremágnum de las páginas que pueblan la Red. El redactor parece constreñirse más en el hiperespacio que sentirse libre en un lugar donde la dictadura del espacio disponible, de las líneas o los caracteres, es prácticamente inexistente.

Sin embargo, actualmente, la dictadura la marcan otros y son estremadamente extremadamente crueles con los usos y costumbres que hace un año nos hubiesen parecido imposibles. Google comienza a declinar en su capacidad para difundir noticias y fomentar su consumo. La Red impone su ritmo incluso a las empresas que nacieron de ella. La empresa de Mountain View parece incapaz de seguirle el ritmo a una sociedad que acelera ad infinitum el consumo de noticias e informaciones. Los periódicos se han dado cuenta y comienzan a escribir para otros.

El Hashtag no nació de Twitter, lo crearon sus usuarios intentando agrupar las informaciones sobre un mismo tema. Fue espontáneo, pero Twitter lo adoptó como un elemento más de su propio ecosistema informativo. Actualmente, el hashtag asalta el medio impreso, sus titulares. En esta ocasión, el medio busca la generación de ruido, que el titular se desplace a Twitter que genere debate, que pueda ser monitorizado y evaluado, que el ruido redunde en la lectura de su artículo, que el titular y el hashtag sean uno. El lector del medio impreso menos avezado no entenderá qué es eso, una almohadilla junto a un nombre (#nimileurista), pero esos textos están destinados hacia una generación joven copada por una crisis económica que les impide su desarrollo personal y profesional. Una generación que usa Twitter de forma intensiva y que el periódico busca que comenten el reportaje y los que le seguirán al primero.

Desde luego que el hashtag no matará al titular, simplemente se metamorfoseará en el nuevo lenguaje comunicativo de la Red y de sus usuarios más intensivos. La información buscará su salida en las nuevas formas comunicativas, perseguirá la forma más eficiente de ser difundida, como si de la Evolución se tratase. La información aún quiere ser libre.

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